Cito las frases fundamentales de la columna “Encuestando lo inexistente” de Héctor Aguilar Camín publicada este jueves en Milenio: que las encuestas sobre preferencias electorales que se difunden en la actualidad sorprenden al columnista porque “miden algo que todavía no tiene forma: ni candidatos reales, ni competencia específica entre ellos”.

Es falso lo que dice Aguilar Camín, ya que las encuestas SÍ miden algo perfectamente formado y existente: la opinión de la gente acerca de las numerosas personas que, en cada partido, han levantado la mano para apuntarse como aspirantes a alguna candidatura presidencial en 2024.

El colaborador de Milenio no leyó las preguntas de, por ejemplo, la reciente encuesta de Buendía & Márquez difundida en El Universal. Una de ellas: “¿Aunque todavía falta mucho tiempo, si hoy fuera la elección para elegir presidente, ¿por cuál partido votaría usted?”.

No puede haber una pregunta más honesta. Los encuestadores de Buendía & Márquez informan que:

  • “Falta todavía mucho tiempo” para el 2024.
  • Reafirman que están hablando de la elección importante que viene, sí, aquella “para elegir presidente”.
  • Dan a conocer al encuestado los nombres de los partidos políticos nacionales.

Esa honestidad para preguntar sobre algo existente y perfectamente formado la tienen los encuestadores y encuestadoras de los estudios dados a conocer en Reforma (Lorena Becerra), El País (Enkoll), SDPNoticias (MetricsMx), El Financiero (Alejandro Moreno), etcétera.

Es decir, nadie pregunta sobre algo inexistente o que todavía no tiene forma. Se pregunta sobre la muy existente, en el calendario constitucional mexicano, elección presidencial de 2024 y, también, sobre partidos políticos que no solo tienen forma, sino presupuesto, militantes, acceso gratuito a los medios electrónicos, etcétera.

En el caso de cada partido, todos con aspirantes cuyas biografías son perfectamente conocidas, las encuestas miden a quiénes preferiría la gente hoy —no mañana, no ayer, no en 2024— para representar al instituto político en la contienda presidencial de 2024.

En algo tiene razón Aguilar Camín: en la escena política actual “dominan los precandidatos más o menos reales del oficialismo, frente a los absolutamente hipotéticos candidatos de la oposición”.

Creo que, por lo tanto, la nota importante cuando se publican encuestas no es la de saber quién va ganando en la oposición, sino en Morena, y esto es lo que destaca de manera natural la comentocracia. Este es una de las imágenes realmente importantes del reciente estudio de Buendía & Márquez:

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Como Morena ha dicho que, en 2023, elegirá a su candidato o candidata a la presidencia con encuestas, tiene sentido averiguar cómo va la competencia entre cuatro aspirantes de izquierda, Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal. Estas son las imágenes más relevantes de Buendía & Márquez:

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¿Y la oposición?

Medir a la oposición sin duda es más complicado, pero no por culpa de los encuestadores, sino de la propia oposición, que no ha llegado a ningún acuerdo:

  • No se sabe aún si la oposición irá unida o no.
  • Si, en el caso de una alianza, la integrarán solo PAN, PRI y PRD o lograrán convencer a MC de que se sume.
  • Si, una vez decidida la alianza —si acaso se concreta al menos entre tres partidos, lo que parece probable—, entonces la candidatura se decidirá en elecciones internas, que me parecería lo más conveniente para la oposición, o si llegarán a la recta final sin una candidatura definida, problema que entonces deberán resolver con encuestas rápidas o bien en una reunión de jefes de jefes de los dirigentes del PRI, del PAN y del PRD con Claudio X. González.

Así como la estrategia de Morena y del presidente AMLO es muy sencilla y está a la vista de la sociedad mexicana, resulta excesivamente enredado el juego de la oposición.

Hay cierta parálisis en la oposición —de la que no salieron sus partidos ni siquiera después de la marcha en defensa del INE que organizaron Claudio X. y los líderes del PRI, del PAN y del PRD—.

Esa parálisis dificulta las mediciones, pero a pesar de ello —porque es su derecho y su oficio— los encuestadores se atreven y en sus careos recurren a los escenarios que hoy se ven más probables, como estos de Buendía & Márquez.

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¿Qué va a pasar en 2024?

No tengo la menor idea. Pero, le guste o no a Aguilar Camín, las encuestas hoy solo dicen tres cosas con claridad:

  • 1. Que Morena va muy adelante de la oposición tanto si esta se une como si se presenta dividida en las próximas presidenciales.
  • 2. Que en el partido de izquierda se ha ampliado la ventaja de Claudia sobre Marcelo.
  • 3. Que en lo que llama Aguilar Camín el oficialismo parecen ya estar fuera de competencia Adán Augusto y Monreal.

Ello queda claro en encuesta de encuestas publicada en SDPNoticias —basada en un promedio sencillo de MetricsMx, tan válido ahora mismo con un promedio enormemente complejo que pudiera diseñar alguien aficionado a las matemáticas altamente dotado pero sin los pies en la tierra —:

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¿Qué dicen las encuestas sobre los y las aspirantes de oposición?

En realidad nada de lo que hoy digan tiene mucho sentido. Lo tendría si la oposición hubiera tomado ya algunas decisiones, que se están retrasando demasiado en perjuicio de la propia oposición:

  • La decisión de ir unida o cada partido por separado. Porque esto todavía no es claro en diciembre de 2024, ya a un año de que arranque el proceso electoral presidencial.
  • La decisión de precisar, desde ahora mismo, el método para seleccionar al candidato o a la candidata de oposición. Si se van por el más conveniente, la elección interna, ya deberían empezar a trabajar en la misma.
  • La decisión de esperar, o no, a que rompan con Morena, si acaso rompen —desde luego para ofrecerles la candidatura opositora— quienes en el partido de izquierda parecen enojados porque no les están saliendo las cosas, a saber: Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard.
  • La decisión de negociar duramente con el único político de oposición que parece capaz de retar a Morena, Luis Donaldo Colosio Riojas, para sacarlo ya de Movimiento Ciudadano y ofrecerle la candidatura del PRI-PAN-PRD; no debería ser una negociación tan difícil, ya que, con respeto al dirigente Dante Delgado, si Donaldo se presentara al 2024 como candidato solo de MC cometería el peor error de su vida. Y no es justo sacrificar a un joven brillante solo por la necesidad de MC de superar el 7% de los votos nacionales. Entiendo que eso sería mucho dinero y la promesa de un buen futuro en el largo plazo para un partido tan pequeño, pero representaría la ruina del hijo del admirado candidato asesinado en Lomas Taurinas en 1994.

La virginidad de la virgen y Aguilar Camín

En resumidas cuentas, ahora mismo la oposición es un enorme desmadre, y no es justo exigir a los encuestadores que pospongan sus experimentos para reanudarlos cuando lleguen a un acuerdo señores tan poco confiables como Alejandro Alito Moreno, del PRI; Marko Cortés, del PAN, y Jesús Zambrano, del PRD, que sigo sin entender por qué se han entregado a uno de los mayores desprestigios del México actual, Claudio X. González, hijo del otro Claudio, este el empresario que operaba tantas cosas para Carlos Salinas de Gortari.

Creo que Héctor Aguilar Camín, hombre inteligente, entiende todo esto, pero como no le gusta que Morena vaya tan adelante en las encuestas, las descalifica con metafísicas misteriosas como eso de que los encuestadores trabajan con algo todavía no formado o de plano inexistente. Por favor, don Héctor, ya no le haga al Tío Lolo con una lógica sacada de profundas argumentaciones sobre la virginidad de la virgen.