Desde hace unos días, el expresidente de Colombia, Gustavo Petro, se pasea como héroe en México recibiendo alabanzas y adulaciones que no merece. Primero, como parte de un foro de “izquierda” organizado por el Partido del Trabajo, en donde también asistió su fundador y líder vitalicio Alberto Anaya, el titular de Educación Mario Delgado (¿?) y el Senador Gerardo Fernández Noroña, petista durante varios años, pero que ahora milita en Morena.

Después, este fin de semana, Petro, montado en su faceta empoderada de personaje de “Cien Años de Soledad”, asistió a la feria del libro en el Zócalo capitalino, donde fue recibido con aplausos por el público, principalmente chairo, que ahí asistió.

En el mentado foro del PT, por cierto, Petro tuvo un vergonzoso intercambio con miembros de la delegación cubana, por hacer señalamientos sobre el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su espsa, en donde fallecieron más de 30 guardias presidenciales originarios de Cuba. A estas alturas Petro, quién contribuyó a la desestabilización de Venezuela sumándose a la cantaleta de Lula y otros gobiernos de que Maduro debía presentar “las actas” de su última reelección, mejor debería ahorrarse comentarios sobre países que no son el suyo.

Nunca he visto a estos gobiernos “de izquierda” sudamericanos, por cierto, exigir actas o recuentos de votos a Israel, Estados Unidos o Europa, por cierto, como en el caso de las eternas reelecciones del criminal de guerra Netanyahu, por nombrar sólo uno. Muy curioso.

Ahora, el exopositor y ahora secretario general de ese elefante blanco llamado CISS (de acuerdo a su propia página, se trata de un organismo supranacional que se dedica a “fomentar el desarrollo de la protección y seguridad social en América”, si es que desconocía de la existencia de este organismo), Pedro Kumamoto anuncia con bombo y platillo la incorporación de otro cartucho quemado sudamericano:

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“Es un honor para mí anunciar que @camila_vallejo se integra el equipo de la @CISS_org. Ex ministra y ex vocera del gobierno de Chile, ex líder estudiantil y activista, quien es una inspiración para toda una generación.”

Yo a sus “ex”, también le agregaría “excomunista”, ya que sin mucha dialéctica que digamos terminó siendo la vocera del mediocre y reaccionario gobierno del anarco Gabriel Boric, ese que le abrió la puerta al regreso de la más putrefacta derecha pinochetista a Chile y que también pronunció lapidarios discursos contra países asediados por Estados Unidos, como Venezuela y Cuba.

Igualito, por cierto, que el cartucho quemado Petro, quién también puso su granito de arena para el avance de la ultraderecha sionista en América Latina. Luego entonces, ante el halago y el aplauso fácil a este tipo de personajes, no cabe duda que a algunas élites “de izquierda” (liberalillos socialdemócratas, pues) mexicanas, le encanta idolatrar, ensalzar y hasta mantener (con dinero ajeno) cartuchos quemados... y fracasados.