La recta final hacia la Copa del Mundo 2026 de la FIFA, un evento que pondrá a México en el foco global, tiene a varios preocupados por el tema de la emisión de pasaportes.
Y es que la licitación desierta para la emisión de pasaportes en el país preocupa, ya que podría tener serias repercusiones operativas y de seguridad nacional previo a la Copa del Mundo.
El 26 de diciembre pasado, la Cancillería invalidó las ofertas presentadas, una decisión que, en lugar de resolver la necesidad de un proveedor a largo plazo, ha forzado al Gobierno a extender un contrato de emergencia con el operador actual hasta el 30 de abril de 2026.
Esta prórroga es vista por expertos en el tema del sector como una “apuesta de alto riesgo”, dado que el proveedor en cuestión ha registrado fallas operativas y niveles de saturación previos.
El momento de esta incertidumbre no podría ser peor. La falta de un fallo definitivo coincide con la transición hacia un pico histórico de demanda de pasaportes, impulsado directamente por el furor y la logística del Mundial. El pasaporte mexicano moderno es más que un documento de viaje; es un sistema sofisticado de biometría y seguridad que debe mantener una interoperabilidad fluida con agencias de seguridad de Estados Unidos y Canadá.
La ausencia de un contrato blindado para el periodo 2026-2030 genera vulnerabilidades críticas:
Colapso Operativo: Si el actual proveedor opera con un presupuesto “parche” y sin la certidumbre de inversión a largo plazo, el mantenimiento de los equipos de captura en consulados y delegaciones podría fallar, provocando un colapso en la atención al público.
Vulnerabilidad Técnica: La infraestructura tecnológica requiere actualizaciones constantes. Operar el sistema al límite de su capacidad contractual lo convierte en un blanco fácil para interrupciones, afectando la credibilidad de México ante organismos internacionales como la FIFA y la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional).
El margen de maniobra de la SRE, que es comandada por Juan Ramón de la Fuente Ramírez, es prácticamente inexistente. Con la extensión actual expirando apenas un mes antes de la inauguración del Mundial en junio de 2026, cualquier nuevo retraso, impugnación o falla en un subsiguiente proceso de licitación dejaría al país sin un soporte técnico y legal robusto para su documentación migratoria en el momento de mayor escrutinio internacional.
Analistas del sector critican que la descalificación de los consorcios por meros “errores de forma” o tecnicismos revela una preocupante falta de previsión estratégica en un proceso que debió ser prioritario. Aunque la Cancillería insiste en que el servicio no se interrumpirá, la sombra de una posible adjudicación directa “por urgencia” —un mecanismo que elude la transparencia de una licitación internacional— se cierne sobre la SRE. La identidad de miles de mexicanos que sueñan con el Mundial podría pende de un hilo administrativo.


