“Respeto no es miedo.”

Albert Camus

Igual que se debe respetar la investidura presidencial como lo dijo en su momento el presidente Andrés Manuel López Obrador, se debe respetar la bata blanca de los médicos.

Todos los seres humanos merecen ser respetados, pero los médicos, en particular, por su preparación, su dedicación, su vocación, su entrega y sus conocimientos, merecen un respeto y un trato más elevados.

Para analizar esta conceptualización presento una anécdota personal:

Hace poco tiempo, me llamó un paciente, que atiendo hace más de 25 años, por teléfono porque tenía un cuadro gripal importante, y en unos días iba a abordar un crucero trasatlántico. Yo le indiqué por teléfono el tratamiento empírico adecuado, descartando influenza, faringitis bacteriana y/o covid. Esto significa, que sin pruebas diagnósticas, el mismo tratamiento hace el diagnóstico si el paciente mejora, y que me fuera informando cotidianamente sobre su evolución para valorar cambios al mismo, además que le extendí un justificante médico para que no viajara en dicho crucero y le regresaran su dinero.

Al siguiente día, me escribieron por parte de la agencia de cruceros donde me solicitaron vía correo electrónico que les enviara el expediente completo (complete file) de mi paciente, para que procediera la cancelación de su viaje y la devolución de su dinero.

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Les contesté por esa misma vía que no estaba dispuesto a entregar todo el expediente de mi paciente, y que con explicarles en el formato de devolución el padecimiento por el cual no podría abordar un crucero sería suficiente, me volvieron a insistir con sus famosas políticas que necesitaban copia del expediente.

Les llamé por teléfono, y después de dejar un mensaje en su impersonal sistema de grabación, me llamó el agente de ventas de boletos marítimos directamente, y le expliqué que yo como médico diagnostiqué vía telefónica a mi paciente al escucharle la voz entrecortada por secreciones nasales abundantes, escuchar su tos y saber que tuvo fiebre, con esos hechos pude hacer el diagnóstico de infección de vías aéreas altas y manejarlo de acuerdo con mis principios y conocimientos, y que dudar de lo que expresé en su formato de devolución del pasaje marítimo era una falta de respeto a toda la preparación médica que tuve que llevar para ser quien soy, y a toda la profesión médica mundial.

Finalmente, le devolvieron el dinero a mi paciente, o les envié su expediente, y su evolución fue muy favorable con azitromicina, analgésicos y antitusivos que le indiqué vía telefónica.