El INE está en busca de identidad; escoge el color gris para cobijarse en su evidente deterioro, de eso se trata. El rosa histórico no le viene bien, no porque algún partido lo utilice, sino porque si de algo quiere olvidarse es de la marea rosa, de aquellos ciudadanos, casi todos entrados en años, que salieron a exigir al presidente López Obrador que el INE no se toca. Finalmente, el régimen político obradorista ganó la partida; no sólo toqueteó al órgano electoral, le hizo cosas que recuerdan a íconos del abuso, ahora legisladores con fuero constitucional, Cuauhtémoc Blanco y Félix Salgado Macedonio; prueba irrefutable de que en 2024 no llegaron todas.
El gris le viene bien en opinión de muchos; la aguda observadora y experta en comunicación, Vianey Esquinca, así lo consigna este domingo en Excélsior. El rosa de inocencia ya no le iba bien, mejor un gris que igual puede pasar por sobriedad, que indiferencia. En el afán de tener una tercera opinión sobre el color de preferencia del INE del Bienestar, el ChatGPT ofrece información digna de compartirse.
Las asociaciones más comunes del gris son mayoritariamente negativas: tristeza o melancolía; cansancio o agotamiento; indiferencia o apatía y soledad o aislamiento. Las neutras: sobriedad o precisamente neutralidad. Positivas: equilibrio o moderación, elegancia o formalidad y madurez o experiencia.
Cada uno defina el cajón que mejor le queda al INE de hoy día. Primero, hay que decir que quienes hoy allí mandan no son toda la institución, de hecho, son lo contrario de lo que ha sido el órgano electoral fundamental de la democracia mexicana. Incluso en el Consejo General hay una minoría que reproduce en encomiables términos lo mejor del INE y su antecedente el IFE. La estructura en general también es garantía de solvencia técnica e imparcialidad; lamentablemente, ha estado bajo el asedio de los que mandan y de la estrechez presupuestal por una presidenta del país, quien se horroriza por el costo elecciones confiables, pero no por los monumentales subsidios a PEMEX, obras fracasadas y el servicio a una deuda pública duplicada en 8 años.
Más allá de colores y opiniones, casi todos coincidirán que el INE ya no es lo que era, es más, ni siquiera se parece si se valoran decisiones fundamentales de su órgano de autoridad, como avalar que se cuenten boletas planchadas, es decir, aquellas que no se depositaron en la urna porque no pasaron por la ranura de la caja de votos; también niega al pasado al no permitir la verificación rigurosa de ciudadanos a cargo de las mesas directivas o de la observación electoral mediante el cruce de bases de datos oficiales, sea dicho de paso, ciudadanos relevantes para la integridad de la elección.
El INE ya no es lo que era, pero muchos no lo han notado y, peor, a otro tanto no le importa y eso, la indiferencia, explica la tragedia nacional en curso y la buena opinión de la presidenta. Las elecciones tendrán lugar en medio de una autoridad electoral y jurisdiccional (el tribunal electoral anda en las mismas) cooptadas por el régimen político, y con una legislación que amplía los supuestos para anular triunfos opositores, particularmente, si se invoca como causa de anulación que desde EU se diga que los narcos mexicanos cuentan con protección oficial, noticia de todos los días. En eso el INE ya anticipó postura al sancionar al PRI y legisladores por el señalamiento en sus variantes de narcopolítica. Nada de castigar al de casa por etiquetar a la oposición como traidores a la patria.
En buen plan y a manera de que se ayuden los del INE, el ChatGPT también señala qué asociación existe según la tonalidad de gris. Gris claro: serenidad, neutralidad, distancia, sobriedad. Gris medio: equilibrio, institucionalidad, pragmatismo. Gris oscuro: pesimismo, gravedad, desgaste, incertidumbre. Gris + negro: dureza, crisis, amenaza, deterioro. Gris + rojo: conflicto, alarma, violencia. Gris + azul: frialdad, distancia, seriedad. Gris + amarillo: puede representar contraste entre apatía y esperanza o energía.
Un último consejo de aquello que amenaza volvernos prescindibles o secundarios, no de sólo de quienes escriben, sino del género humano: “Si estás pensando en colores para un logo, una publicación o una identidad editorial, el gris puede comunicar especialmente bien ‘seriedad, desencanto, incertidumbre o desgaste’, dependiendo de con qué color lo combines.”
Definitivamente el INE ya no es lo que era… nosotros tampoco.


