“Si me preguntan para que vine a este mundo responderé que para vivir en voz alta.”

Émile Zola

Hasta antes de que iniciara la Cuarta Transformación con el presidente Andrés Manuel López Obrador era muy frecuente en México ver el desprestigio y la extorsión que podía vivir una persona, un grupo de personas o una empresa por medio de una nota periodística denominada popularmente “periodicazo”. Y más si dicha nota se publicaba en la portada de un periódico y a 8 columnas, como antes se denominaban las supuestas notas de alto impacto.

También hay que reconocer que las redes sociales han hecho lo suyo para suprimir y sustituir a las notas periodísticas y a los periodicazos. Basta analizar lo sucedido recientemente con el reportero argentino Eduardo Feinmann o con Pedro Sola de TV Azteca, quienes pagaron muy gravemente sus desaciertos o errores cometidos por dejar al habla tener tanta libertad, y sin necesidad de periodicazos al respecto.

Yo supe del caso de un empresario que desprestigiaron brutalmente en el año 2011 por medio de un periodicazo publicado en el entonces famoso, pero mal llamado: “periódico Reforma”, porque realmente nunca reformó nada, quien por una falsedad en cuanto a la venta de ropa de marca terminó en un litigio igual de falso.

Pero también hay que reconocer que en su momento los periodicazos podían resolver conflictos y/o controversias, al publicarse a 8 columnas una nota defendiendo una situación o una postura que en su momento pudo ser perjudicial, para convertirla en benéfica, sólo con el poder de la escritura de una pluma.

Un ejemplo muy acertado al respecto fue la publicación a 8 columnas de una nota sobre el fin de la Segunda Guerra Mundial, el 5 de Mayo de 1945, dejando por hecho que Inglaterra al mando de Winston Churchill fue la gran vencedora, aunque realmente haya sido Rusia con el ejército rojo de Trotski.