La reciente captura de Roberto de los Santos, alias “El Bukanas”, no es solo un arresto más en la crónica roja del estado; es un mensaje contundente sobre el cambio de timón en la seguridad pública de Puebla. Tras diez años de evadir la justicia y ver pasar a ocho gobiernos estatales sin éxito en su captura, este objetivo prioritario finalmente se encuentra fuera de circulación.
Un Perfil de Violencia y Descomposición
La peligrosidad de “El Bukanas” no era un mito. Su banda se consolidó como una de las principales generadoras de violencia en la entidad, diversificando sus actividades criminales más allá del huachicol. Entre sus delitos se cuentan:
- Robo a transporte de carga en vías estratégicas.
- Privaciones ilegales de la libertad y homicidios.
- Operaciones con armas de alto poder para someter a las comunidades.
Su radio de acción abarcaba la Sierra Norte de Puebla, con especial foco en la autopista Tlaxco-Tejocotal y zonas limítrofes con Hidalgo. Lo más alarmante era su capacidad de mimetizarse; en comunidades como El Paredón y Tres Cabezas (Chignahuapan), mantenía un perfil bajo que le permitía reclutar nuevos integrantes y expandir su red comercial de artículos robados hacia estados vecinos.
Voluntad Política y Estrategia
Lo que destaca en este operativo es la ruptura con la inercia del pasado. Durante una década, la impunidad pareció ser la norma, pero la administración del gobernador Alejandro Armenta Mier ha decidido marcar una línea clara: cero colusión con la delincuencia.
“Este golpe demuestra que en Puebla no hay espacio para la impunidad”, expresó.
La detención de este generador de violencia no solo desarticula una organización que atentaba contra la paz social, sino que también alinea a Puebla de Alejandro Armenta Mier con la Estrategia de Seguridad nacional de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Es, en esencia, un compromiso cumplido con hechos para devolver la tranquilidad a las carreteras y comunidades que, por años, vivieron bajo la sombra del miedo.
