En la guerra y en el amor todo se vale.
Dicho popular atribuido a John Lyly.
La Segunda Guerra Mundial es uno de los episodios históricos más tristes, más inhumanos y mas inentendibles, pero uno de los más apasionantes de analizar de toda la historia.
El general Douglas MacArthur fue designado líder conjunto para dirigir la guerra del Pacífico y la invasión de Japón desde junio de 1945, 3 meses antes de que lanzaran las dos bombas atómicas precisamente a Japón, de lo cual él estaba en contra, pero fue el recurso necesario para finalizar la Segunda Guerra Mundial, además, el general MacArthur es considerado el militar estadounidense más condecorado del siglo XX.
México, a pesar de que era aliado de los aliados, valga la redundancia, no había enviado soldados del Heroico Colegio Militar a la contienda llamada Segunda Guerra Mundial, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt nunca lo solicitó, hasta que falleció prematuramente el 12 de abril de 1945, de cáncer cerebral, sin haber tenido manifestaciones extremas al respecto, 18 días antes de que Hitler desapareciera de la faz de la Tierra, y el sucesor de Roosevelt, Harry Truman, el mismo que asignó al general MacArthur como dirigente de la guerra en el Pacifico, fue el que le solicitó al presidente mexicano Manuel Ávila Camacho que enviara soldados del Heroico Colegio Militar a la guerra del Pacífico, que por la obvia distancia tenían que ser pilotos, y al parecer porque hubo huachicoleo de Pemex hacia Japón desde México, y así fue como el escuadrón 201 participó en la guerra del Pacífico a partir de Junio de 1945, participaron en 95 misiones de combate junto a los estadounidenses y su labor fue sumamente importante desde un punto de vista bélico, incluyendo haber puesto fuera de acción a 30,000 soldados japoneses, pero a pesar de que el mismo general Douglas MacArthur reconoció la labor y el heroísmo de los 30 pilotos mexicanos sobrevivientes del escuadrón 201, no permitió ni solicitó que más escuadrones mexicanos participaran en la contienda, porque hubieran actuado así como se describió, y de alguna manera, hubieran opacado a los estadounidenses.
Yo tuve el gran honor de haber conocido en persona y de estrechar la mano del último piloto que vivió del escuadrón 201: Carlos Garduño.
Nota cultural agregada: recomiendo ver la película “Hasta el último hombre”, dirigida por Mel Gibson, en la que se detalla muy fuertemente la realidad de la guerra del Pacífico.
