Algo que está muy claro, a comparación de otras décadas, es que la figura del gobernador no es suplantada. No se han venido a suplir las funciones y el orden constitucional local, así como a las instituciones que dependen de la administración estatal de Michoacán. Muchos medios, de hecho, aseguraban equivocadamente que Alfredo Ramírez Bedolla estaría bajo mucha presión de la federación por los sucesos que acontecieron en Uruapan. Eso, como tal, es producto de un entramado de traiciones desde el interior en la que se involucraron exfuncionarios municipales, de acuerdo con las investigaciones en curso. El punto es que, en un contexto como este, lo que la presidenta ha realizado es un fortalecimiento de las acciones que, se sabe, vienen transformando la vida social de los ciudadanos a lo largo de 113 municipios.
Hace poco, específicamente el fin de semana, la presidenta visitó uno de los puertos más importantes de México, como es “Lázaro Cárdenas”. Lo hizo, queda claro, como parte de sus giras regionales que está realizando de norte a sur. La principal opción, por la cercanía, fue visitar Michoacán después de una larga y productiva gira por Guerrero. Una situación que podemos entender a la perfección por la logística que maneja su equipo de trabajo más cercano. Pero, más allá de eso, Michoacán tiene un significado muy especial para la presidenta. Como parte de su formación académica, la mandataria tuvo una larga estadía, especialmente, en las zonas purépechas para efectuar investigaciones de la Facultad de Ciencias Físicas de la UNAM.
Esa labor constante, a lo largo de tres años, creó en ella una visión social para desarrollar recursos que abonen al desarrollo óptimo. Alcanzamos a comprender que hablamos de los programas sociales y, desde luego, del acompañamiento a actividades específicas para la mujer, lo mismo que del respeto irrestricto a las comunidades que, con los nuevos mecanismos constitucionales, tienen mayor autonomía a través de usos y costumbres en acciones concretas.
Siempre supimos que el Plan Michoacán sería una serie de acciones que vendrían a fortalecer la buena labor que se está efectuando desde el gobierno del estado. Quienes radicamos acá, de hecho, podemos constatar que el proceso de transformación va en serio. Lo que se ha prometido en obra e infraestructura se ha ido aterrizando. Hablamos, inclusive, de obras de calidad e innovación que abonarán a la movilidad, al tiempo que serán el sello distintivo de un programa humanista. Desde un principio, hablamos de la alternancia, sabíamos de los alcances que tendría un territorio que, sobra decir, es potencialmente rico en recursos naturales. Una buena cantidad de insumos de consumo que se exportan a otras naciones salen de estas tierras. Eso es gracias al apoyo de la 4T, y de sus políticas públicas. Podemos adivinar que eso, ahora que Sheinbaum ha puesto en marcha este plan fructífero, traerá mayores incentivos, especialmente para seguir manteniendo los niveles y las metas que se han alcanzado.
Con acciones como esas, en efecto, el Plan Michoacán tiene, hasta ahora, un balance muy positivo que la presidenta pudo presumir en su visita. De entrada, el respeto a la figura del gobernador y sus funciones es, incluyendo la colaboración, plena en las labores que competen a cada orden si hablamos de los niveles. No hay instrumentos ni enviados especiales que suplanten al mandatario. Lo que existe, propiamente dicho, es labor ardua y cooperación ahora que ha iniciado una nueva etapa. Michoacán, por ejemplo, es de los territorios que ha disminuido sustancialmente el número de homicidios dolosos, de acuerdo con los datos que divulgó la SSPC. También sabemos que, como tal, los Polos de Desarrollo, que se han puesto en marcha en zonas estratégicas, traerán consigo una cadena de inversiones que, a la postre, den como respuesta más fuentes de empleo. Ese notable quehacer, en sí, es también gracias a las condiciones idóneas de pacificación que se edifican en mesas de trabajo con los mismos municipios.
A la par de que el Plan Michoacán ha ido alcanzando las metas que se trazaron, la colaboración entre los alcaldes ha resultado crucial. Hace poco, desde casa de gobierno, un encuentro entre ediles selló el compromiso que, en buena medida, se viene haciendo desde que Morena tomó el poder institucional de la entidad. Concluida la reunión, de hecho, identificamos a muchos alcaldes que han sobresalido por su labor. Entre ellos, claro está, podemos poner sobre la mesa a Julio Arreola, que le ha dado una proyección preponderante a uno de los puntos más emblemáticos como Pátzcuaro. Y qué decir de Maravatío, que será una de las zonas que mayor provecho sacará por la cercanía de los Polos de Desarrollo en el Bajío. Digamos que los buenos oficios de Mario Pérez podrán salir a flote para afianzar a su región.
En concreto, el Plan Michoacán, que supervisó la misma presidenta, es un conjunto de ideas que ha venido a revolucionar las políticas públicas, especialmente porque se trata de acciones que, en algunos casos, involucran otras instituciones. Directamente, a propósito de ello, secretarías como la del Bienestar han puesto en marcha ferias en las que se ofrece la calidad de los productos que se elaboran con las manos michoacanas. Eso, que nos llena de orgullo, hay que presumir ante la opinión pública porque son saldos positivos.



