No estudié medicina, pero sí estoy convencida de que todas las mujeres debemos tener acceso a información relacionada a la protección de nuestra salud, a consultas periódicas ginecológicas que nos permitan prevenir y detectar a tiempo diversas enfermedades. En este Día Mundial de Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, es imperativo recordar que la salud es un derecho humano esencial, indispensable para el ejercicio de todos los demás derechos.

No podemos hablar de igualdad ni de bienestar si el acceso a una citología o a la vacuna contra el VPH depende del lugar donde nacimos o de nuestra capacidad económica. Por ello, es fundamental que el gobierno garantice la vacuna del VPH de forma gratuita para todas, sin distinción, desde la niñez. Esta es la primera línea de defensa y no debe ser un privilegio de pocas, sino una política pública de alcance universal que proteja a mujeres de todas las edades antes de cualquier riesgo.

El cáncer de cuello uterino es una de las enfermedades que más evidencia las brechas sociales: es una tragedia que sigue cobrando vidas simplemente porque la prevención no llega a todas por igual. Garantizar el acceso a servicios de salud ginecológica dignos y oportunos no es una concesión, es una obligación de los Estados y una responsabilidad colectiva. Cada mujer que accede a un diagnóstico temprano está ejerciendo su derecho a una vida plena y segura.

La prevención no es solo una recomendación médica, es la herramienta más poderosa que tenemos para defender nuestra autonomía. Al informarnos, al exigir revisiones periódicas y al derribar los tabúes que aún rodean a nuestra salud sexual, estamos reclamando lo que nos pertenece por derecho: el control sobre nuestro propio cuerpo y nuestra vida.

Hoy el llamado es claro: que la prevención del cáncer de cuello uterino deje de ser un ideal para convertirse en una realidad accesible para todas. Porque nuestra vida no tiene precio y nuestra salud es un derecho que no puede esperar.

Las columnas más leídas de hoy

Juntas y juntos impulsemos un mundo donde ninguna mujer pierda la vida por una enfermedad que podemos prevenir.

Jennifer Islas. Política y conferencista.