La intención del voto no favorece a Morena ni en Coahuila ni en el Estado de México, ello a pesar de que sus candidatos llevan meses o años haciendo campaña y como se dice, “haciendo rounds de sombra”.

Delfina Gómez y Armado Guadiana no han logrado escalar en la preferencia de los electores y peor aún, sus candidaturas impuestas por el dedo de AMLO generaron división al interior de su partido.

Por el puro hecho de ya tener nombre de la candidata de la alianza, en la encuesta de El Financiero, se redujo la ventaja 3 puntos y apenas comienza, además que ya perdió una elección y no hizo nada más que sembrar dudas como secretaria de educación.

Aunque de manera ilegal han realizado actos anticipados de campaña y grandes inversiones de recursos sin justificar su origen, nada más no logran colocarse, mientras la oposición, que aún no muestra sus cartas y que se había mantenido al margen, con el anuncio de sus precandidatos y la consolidación de la alianza opositora como arranque, ya movieron el piso de los candidatos de Morena.

La oposición en casa

La única oposición que han enfrentado Delfina y Guadiana es la de sus propios correligionarios y ha sido dura, más que la de enfrentar a cualquier candidato de oposición.

Las columnas más leídas de hoy

La imposición de AMLO generó gran descontento entre los morenistas, ahí está el caso del exsubsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía, quien contenderá por la gubernatura de Coahuila por el PT, lo que deja al candidato de Morena sin uno de los partidos satélites.

El caso del Estado de México es muy similar, el presidente impuso a Delfina por sumisa, dócil y porque hizo el trabajo sucio como recaudadora de cash para el movimiento. La ex titular de la SEP tiene un negro historial de corrupción, como cuando fue presidenta municipal de Texcoco y le entregó sin chistar el diezmo a su jefe, luego de robar el 10 por ciento de la nómina a los trabajadores. Así consiguió ganar la candidatura a su mentor, el senador Higinio Martínez y al exdirector de Aduanas, Horacio Duarte, quienes salieron muy dolidos por la imposición de AMLO.

El presidente tuvo que llamar a Duarte e Higinio y ponerlos en orden para que no se descarrilaran, al menos abiertamente. A Duarte lo designó coordinador de la campaña de Delfina y promovió a Higinio, en parte, para buscar derrocar a Ricardo Monreal como coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Senadores.

Durante la reunión de Senadores y Diputados de Morena que se celebró en diciembre pasado, Higinio Martínez, apapachado se sentó a la “Derecha del Padre” para lanzar un par de comentarios que los ponen en evidencia: que no está en su ánimo ni en el de nadie más, ocupar el lugar de Monreal, y que su voto en contra de la reforma electoral del Ejecutivo Federal, es un “problemita” que se tiene que resolver, porque son votos que trascienden.

Plan B y atacar al INE

Saben que el resultado de las votaciones podría no favorecerlos, por lo que buscan recurrir a las triquiñuelas y prácticas de cuando el gobierno tenía el control de las elecciones y para eso necesitan que se apruebe el Plan B.

Uno de los mayores logros del IFE/INE es que desde 1997, cuando el proceso electoral quedó en manos de ciudadanos y no de los intereses del gobierno y su partido, los votos son contados por los ciudadanos y se cuentan bien.

“Fraude”

Desde que el IFE tomó el control de las elecciones, si se habla de fraude electoral, se trata de lo que sucede antes de que el ciudadano emita su voto, es decir, la compra de la conciencia a través de dádivas o coacción, algo para lo que AMLO y los suyos se pintan solos.

Es claro que muchísimos ciudadanos ya no responden a esos incentivos y si bien pueden recibirlos, frente a las urnas ejercen libremente su voto y eso no lo controla AMLO ni Morena, de ahí que insistan en la aprobación del mencionado Plan B de la reforma.

En caso de no lograrlo, tienen otra estrategia que también saben hacer muy bien, el conflicto postelectoral.

Al igual que AMLO, en su discurso Delfina y Guadiana confunden con la idea de que son invencibles y que tienen todos los votos, algo que no se sostiene en la realidad, pero que no se cansan de repetir y de repetir, así, si pierden alegarán que hubo fraude.

Esta estrategia es sublime, repetitiva y cada vez menos creíble, vaya, de usarla, AMLO la ha desgastado al punto de que hace unos días, cuando una reportera preguntó qué pasaba con la inflación en México, porque en Brasil o Estados Unidos han mejorado y aquí no, la respuesta fue que él es “el segundo presidente más popular del mundo”. Increíble.

Delfina perderá, fraude denunciará y el voto masivo la detendrá.

Twitter: @Diaz_Manuel