Hace unos días tuvimos un extraordinario encuentro con nuestra querida Familia Verde para presentar a las Defensoras y los Defensores Ambientales del Estado de México. Me dio muchísimo gusto encabezar porque este esfuerzo nace del trabajo que hemos venido haciendo en las comunidades, de los recorridos y de las conversaciones con tantas personas que nos comparten sus preocupaciones y sus ideas.
Caminar por nuestro estado me ha confirmado que la cercanía necesita constancia. Cada visita permite conocer algo más, dar seguimiento a una gestión o encontrar una necesidad que requiere atención. Como dirigente estatal del Partido Verde, veo en esta iniciativa una manera de fortalecer esa presencia y darle mayor continuidad al trabajo que ya realizamos.
Nos acompañaron mis hermanos Manuel Velasco Coello, senador y coordinador del Grupo Parlamentario del Partido Verde en el Senado; Arturo Escobar y Vega, coordinador nacional electoral del partido, y Eruviel Ávila Villegas, diputado federal. También estuvieron todos nuestras y nuestros presidentes municipales, diputadas y diputados locales y federales, regidoras, regidores y coordinadores de zona.
Compartir este encuentro nos permitió reafirmar una responsabilidad común: mantenernos cerca de la gente y coordinarnos mejor para atender lo que nos plantea.
Los cinco mil defensores ambientales que recorrerán los 125 municipios mexiquenses darán mayor alcance a esa labor. Conocemos el valor de estar presentes y también sabemos que cada comunidad merece seguimiento. Por eso estamos organizándonos para que las conversaciones que tenemos en los recorridos se mantengan y sus propuestas ayuden a orientar nuestras decisiones.
La dinámica será cercana y directa: visitas casa por casa, recorridos en colonias, barrios, pueblos y ejidos, además de reuniones y foros abiertos a la ciudadanía. Cada defensor mantendrá contacto con al menos 30 personas de la militancia, organizadas en tres grupos de diez. Esta estructura permitirá vincular a nuestros 150 mil afiliados y mantener una comunicación más ordenada y constante.
Durante las visitas se utilizarán cuestionarios para recoger necesidades y propuestas. Con esa información podremos identificar prioridades por municipio y región, enriquecer nuestra agenda y orientar las gestiones. Quienes hemos acompañado una preocupación de la gente sabemos cuánto importa volver a preguntar qué pasó y qué falta por hacer.
Para mí, ahí está el sentido político de este esfuerzo: darle continuidad a la confianza que se construye trabajando. La presencia de nuestros representantes municipales y legislativos será importante para que las propuestas encuentren seguimiento desde el ámbito que corresponda. Encabezar esta organización implica acompañarla y procurar que su trabajo sea útil para las comunidades.
El cuidado del agua, los bosques y los animales forma parte de esa responsabilidad. En nuestros recorridos, estos temas están ligados a preocupaciones muy concretas de las familias. Atenderlos exige escuchar la experiencia de quienes viven ahí y sumar esfuerzos para construir respuestas.
Salí del encuentro convencido de que estamos dando un paso importante para fortalecer lo que hemos construido con nuestra gente. Tenemos trabajo recorrido y mucho por hacer. Las y los Defensores Ambientales nos ayudarán a mantener ese contacto, a organizar mejor las propuestas y a seguir presentes donde surgen las necesidades.
Así entiendo mi responsabilidad al frente del Verde: dar continuidad a la chamba y hacer que cada esfuerzo compartido tenga sentido en la vida de nuestras comunidades.


