Hay quienes creen que la política solo se trata de discursos, sesiones de pleno y fotos oficiales. Que un diputado “solo hace leyes porque sí” y nada más. Pero para mí, ser diputado no es un simple cargo: es una herramienta que se convierte en una oportunidad para hacer más.
Hoy no comparto como secretario general de mi partido en el Estado de México, sino como diputado y coordinador de bancada. Hay quienes piensan que ser diputado se limita a redactar una iniciativa por alguna laguna legal, pero va más allá.
Claro que las leyes importan, pero más allá de solo legislar, la trascendencia real es cuando están motivadas desde una problemática latente. Como lo es la mujer que no ha podido moverse porque no tiene una silla de ruedas, la que no puede caminar porque no tiene un bastón en el que apoyarse o la adulta mayor que vive violencia económica y no tiene quién la asesore.
Y si esas realidades no nos mueven para hacer más de lo que “nos toca”, entonces estamos en el lugar equivocado.
En los últimos meses hemos recorrido comunidades, colonias, municipios. No para la foto o pasar lista, sino para escuchar y regresar con lo que la política debe entregar: soluciones.
De esas visitas han salido acciones muy concretas como la entrega de sillas de ruedas, bastones y andaderas a mujeres que lo necesitaban con urgencia y apoyos funcionales para adultas mayores con problemas de movilidad. Además, brindamos asesoría y acompañamiento legal gratuito para mujeres en casos de violencia familiar, pensión alimenticia, custodia y separación de bienes.
La intención de estas acciones es acercarnos lo más que podamos a que todas y todos tengamos una vida lo más digna posible. Eso también es hacer política.
Existirán quienes piensen que eso “no nos toca a los diputados” pero, si tenemos la oportunidad de ser un puente para gestionar y servir, ¿por qué limitarnos a simplemente hacer propuestas legislativas?
Hacer leyes es solo una parte del trabajo. Ser diputado no significa estar lejos de la realidad, significa estar cerca de la gente y usar nuestra voz y recursos para servir hasta donde nos sea posible.
Y por eso lo digo con claridad: yo no quiero ser un diputado que solo acumula iniciativas. Quiero ser un diputado que acumula soluciones.
Ser diputado también es estar en la calle y quedarse en el escritorio. Estar cerca de la gente en la calle, en la comunidad, en la sala de una casa donde alguien pide ayuda.
Ese es el camino: Menos rollo, más resultados. Menos grilla, más chamba. Porque cuando se escucha, se actúa. Y cuando se actúa, se transforma.



