Los señoritingos perfumados del falso ambientalismo
El Partido Verde es inmamable y fifí no por su ideología —que sus dirigentes, señoritingos perfumados, no tienen—, sino por el perfil de su élite. Si la 4T predica la austeridad republicana y el contacto con el pueblo, la cúpula del Partido Verde Ecologista de México vive en una realidad paralela: la de la ostentación.
Además, el Verde es una franquicia familiar aderezada por relaciones societarias entre cuates —los González Torres han intercambiado acciones del partido con Manuel Velasco, Pablo Escudero, Jesús Sesma, Ricardo Gallardo, Arturo Escobar—.
Son políticos de cuna de plata y pañales de oro. Su estilo de vida incluye yates, bodas de revista, propiedades de lujo, aficiones de clase alta.
Todos los mencionados son la perfecta estética del junior. Son bien vistos en los clubes de golf y definitivamente no tienen cicatrices de lucha social. Han ascendido en la política por acuerdos de cúpula aceitados con mucho dinero.
Son inmamables no solo por sus modos pedantes, sino porque insultantemente usan un discurso de protección animal o ambiental para verse progresistas, pero todo lo que promueven —y todo lo que rechazan—invariablemente tiene una cláusula en letra chiquita que protege a los grandes intereses que patrocinan sus campañas, aunque estos puedan ser, y con frecuencia lo son, depredadores de la naturaleza.
Es la derecha disfrazada de izquierda. Han sido aliados, no por ideología, sino por conveniencia, del PRI (Peña Nieto) y del PAN (Vicente Fox).
PT: los campeones de una supuesta educación bien subsidiada
Si los del Verde son los fifís, los del PT (encabezados por el eterno Alberto Anaya) son lo que podríamos llamar los oligarcas del subsidio.
El PT ha convertido los Centros de Desarrollo Infantil (CENDI) en su feudo personal. Aunque son financiados con dinero público (cientos y hasta miles de millones de pesos), el PT los opera como si fueran su propiedad privada. Han sido acusados repetidamente de manejar esos fondos en cuentas personales y de usarlos para mantener una red de lealtades políticas, pero nadie les ha hecho nada.
Alberto Anaya lleva más de 30 años controlando el Partido del Trabajo. No son fifís en el sentido de estatus social aspiracional, sino una burocracia dorada que, para todo fin práctico, vive fuera de la estructura del Estado sin que se le regule ni audite.
El PT no es descafeinado por tibio —su discurso es radical de izquierda, pero solo su discurso—. La cafeína el Partido del Trabajo la perdió por puro pragmatismo.
Lo que Cicerón diría a la presidenta Sheinbaum
Tanto el Verde como el PT, en lógica de crimen organizado, cobran derecho de piso legislativo a cambio de sus votos, usando, el PVEM, la bandera ecologista, y el otro partido la del socialismo —bolivariano y castrista y hasta de Corea del Norte—, solo para justificar su supervivencia financiera.
Se entiende que verdes y petistas pretendan quitarle toda la cafeína a la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum. Si mejora y se abarata el carísimo sistema electoral mexicano, ambos partidos aliados de la 4T perderán privilegios y posiciones políticas.
Para la presidenta Sheinbaum no ha sido sencillo lidiar con el Verde y el PT: necesita sus votos para consolidar en el poder legislativo el proyecto de la 4T, pero ya resulta inaceptable para el legítimo movimiento de izquierda pagar el precio que tales partidos exigen, sobre todo porque contradice los principios de transparencia, honestidad, justa medianía juarista y austeridad de Morena.
Es historia aquello de Cicerón: Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? (¿Hasta cuándo abusarás, Catilina, de nuestra paciencia?).
El próximo martes, cuando Claudia Sheinbaum presente su iniciativa de reforma electoral, tal vez deberá empezar su mensaje en latín, viendo directamente a Manuel Velasco y Alberto Anaya. El líder de Morena en el Senado, Ignacio Mier, apoyará totalmente a la presidenta, pero quizá fallará el también muy descafeinado diputado Ricardo Monreal.
Al verde Velasco: Quousque tandem abutere, Emanuel Velasce, patientia nostra cum falso oecologismo et moribus delicati? (¿Hasta cuándo, Manuel Velasco, abusarás de nuestra paciencia con tu falso ecologismo y tus modales de junior refinado?).
Al petista Anaya: Quousque tandem, Alberte Anaya, aerarium CENDIorum abuteris y oligarcam subsidiorum te exhibebis? (¿Hasta cuándo, Alberto Anaya, seguirás explotando el presupuesto de los CENDI y mostrándote como un oligarca de los subsidios?).
(Nota: Las traducciones al latín las hizo la inteligencia artificial).
Aquí lo esencial de lo que, en mi opinión, debería ser el discurso de la presidenta de México el martes 23 de febrero:
“¿Hasta cuándo, Manuel Velasco, abusarás de nuestra paciencia con tu falso ecologismo y tus modales de junior refinado, mientras operas para descafeinar la reforma electoral y salvar tus privilegios de casta? ¡No permitiremos que tu política de boutique convierta el mandato popular en una moneda de cambio para tu supervivencia!”.
“¿Hasta cuándo, Alberto Anaya, seguirás explotando el presupuesto de los CENDI y actuando como un oligarca del subsidio, mientras intentas frenar la reforma electoral por miedo a perder tu feudo eterno? Es momento de decidir: o caminas con el pueblo sin condiciones, o dejas de simular que eres parte de esta transformación”.


