Morena, desde hace tiempo, se organiza para el proceso electoral que se avecina. Hacerlo con mucha antelación —sin violar la ley electoral— es una labor minuciosa que debe revisarse hasta el más mínimo detalle. De hecho, la mayoría de los liderazgos que están llevando a cabo esta tarea, además de la vocación, cuentan con mucha experiencia para operar ahora que han salido a territorio. Incluso, el CEN del partido guinda, con recursos de comunicación eficientes, ha encontrado la forma de comunicarse con las bases. Hablamos de órganos de información que, en este preciso periodo, son también una vía para que la formación de los militantes, dados los preceptos de la 4T, se manifieste de forma significativa.
A la par del trabajo de base, como principio rector, está la formación de la militancia. Es, por decirlo de algún modo, una opción para que los simpatizantes del movimiento fortalezcan su identidad. Esa identificación, desde luego, no se dio de la noche a la mañana. El propio Andrés Manuel, que recorrió el país infinidad de ocasiones, fue sentando las bases. Una de las prioridades, recuerdo muy bien, fue centrarse en la organización. A través de ese activismo, de hecho, fueron brotando cuadros y liderazgos que hoy trascienden en los temas de la agenda pública. Al ver la magnitud de lo que gira en torno a la 4T, efectivamente, podemos decir que todo lo que atestiguamos es una realidad que hay que seguir alimentando para que pueda caminar en la dirección correcta.
Podemos decir que la formación política, al no aplicarse en otras fuerzas políticas, evidencia el fracaso de sus estructuras. Ese no es el caso de Morena, que constantemente se preocupa por estar en contacto directo con la militancia. Hoy, por ejemplo, es una realidad el Campamento de Formación Política de Morena. Hablamos de un marco inclusivo que, con espacios acordes, da voz a muchos jóvenes que se dieron cita en Chiapas este fin de semana. De hecho, con nuevas formas de organización, se ha planeado un telón de fondo muy atractivo en el que se han reunido hombres y mujeres que, por convicción, se han sumado a las filas de la 4T. Es, ni más ni menos, una relación directa que conforma comités para dinamizar esta capacitación ideológica.
Sobra decir que, además del aprendizaje y la reivindicación, es una experiencia única que está provocando una inercia entre los jóvenes de México. Muchos se preguntarán por qué esta dinámica se llevó a cabo en Chiapas. Es simple: ese enclave del sur, en las pasadas elecciones, fue una auténtica maquinaria. Aquella victoria holgada, de hecho, significó un precedente que, en pocas palabras, constituyó la columna vertebral de este proyecto político. Justo antes de la jornada democrática, con datos en la mano, se hablaba de un tsunami morenista. Como es sabido, las encuestas se quedaron cortas y, con una votación histórica, más del 80 % de los chiapanecos inclinaron la balanza por la izquierda. En ese momento, era cuestión de tiempo ratificarlo; se afianzó el liderazgo de Eduardo Ramírez Aguilar, hoy gobernador en funciones. Gracias a él, hace unos días se puso en marcha el Campamento de Formación Política de Morena. Con una modalidad presencial, miles de jóvenes del sur del país tuvieron la oportunidad de ser parte de esta generación que viene empujando fuerte. Recordemos que, como tal, el proyecto de la 4T ha abierto la brecha para que el relevo generacional participe no solo en posiciones de primer nivel, sino en espacios de elección popular. Ellos, que aportan dinamismo e ideas vanguardistas, son el paso incipiente que muy pronto recibirá la estafeta para representar dignamente a la Cuarta Transformación.
De cara a los nuevos desafíos, el Campamento de Formación Política de Morena es, además de una buena idea ahora que se han comenzado a abrir temas inherentes al proyecto de transformación, un andamiaje que permite crecer con formación y vocación en la lucha por la democracia. Siendo así, al concluir esta jornada, se acordó extender y multiplicar estos foros que, de pies a cabeza, fueron todo un éxito. Incluso, se formaron comités cuya claridad avanza paralelamente al proyecto de la 4T.
