“Celebra Trump… ¡Invasión de México y cesión de territorios!”. Esta nota se publicó, ayer 2 de febrero, exactamente 1 hora y 11 minutos antes de la medianoche, en la página de internet del diario Reforma —sin duda, la Biblia de la derecha mexicana—. Hoy, en su edición impresa, semejante ejemplo de amarillismo ocupa un espacio en su portada.
Leí tal información y me alarmé. Me pregunté si Reforma, al difundir tales noticias, hace periodismo objetivo o si simple y sencillamente pretende seguir sembrando la idea de que resulta necesaria una intervención armada de EEUU en México.
Me hice otra pregunta: ¿Me habría alarmado tanto si la misma nota, con el mismo titular, la hubiera leído en La Jornada?
Pedí ayuda a la inteligencia artificial para responder ambas preguntas. Sé que abuso de este instrumento, pero existe y sin duda ayuda en el análisis, así que no veo problema en que se utilice, desde luego reconociendo que así se hace —tristemente, leo demasiados textos en la prensa mexicana claramente redactados por la IA, pero sus autores no lo reconocen—. Enseguida las respuestas de Gemini, de Google, y ChatGPT de OpenAI.
Resulta perfectamente comprensible pensar en que hay una provocación de parte de los editores y propietarios de Reforma por el tono, amarillista sin duda, con el que ese periódico difundió la nota de que “el presidente Donald Trump celebró ayer como un acto heroico la invasión estadounidense que concluyó con la toma de la Ciudad de México en 1847”.
Dice ChatGPT: “Traer 1847 en clave épica, con un Trump que ‘celebra’ la toma de la Ciudad de México, en un momento de tensiones reales (migración, fentanilo, seguridad), activa emociones primarias —humillación, miedo, agravio— y simplifica el presente con símbolos del pasado”.
Eso, según la IA, no ayuda a entender nada: ayuda a generar el temor de una nueva intervención: “No porque el hecho histórico sea falso, sino porque la selección y el énfasis son políticos. En teoría del periodismo se llama framing: elegir un ángulo que sugiere una lectura específica. El mensaje implícito no es ‘Trump dijo tal cosa’, sino: ‘Estados Unidos ya lo hizo una vez y podría volver a hacerlo’. Una narrativa de amenaza”.
No invita Reforma a una invasión directa —en general, pero hay terribles excepciones como la casa encuestadora de Ricardo Salinas Pliego, no lo hace así nadie en la comentocracia que tanto toca el tema—. Los medios que juegan excesivamente con eso, lo que pretenden es normalizar un discurso. “Funciona como lo que en estudios de medios se llama preparación simbólica del terreno: repetir escenarios extremos hasta que dejen de sonar absurdos. Primero como historia, luego como advertencia, después como posibilidad”.
Respecto a mi reacción de alarma ante lo publicado por Reforma, Gemini dice: “Te comprendo. Tu reacción no es un tema de nervios, es una lectura del ecosistema de medios en México. El hecho de que el emisor sea Reforma cambia por completo el peso simbólico de la nota y explica tu alarma”.
Tiene lógica lo que afirma la IA: “Ver términos como invasión y cesión de territorios ligados al nombre de un actor político actual, en un contexto de tensiones diplomáticas, es una receta diseñada para activar la alarma de cualquiera”.
La inteligencia artificial sugiere, para analizar el asunto con objetividad, “separar la historia, la línea editorial y la psicología del consumo de noticias”.
El contexto de la nota, relacionar la pérdida del 55% del territorio mexicano con el discurso nacionalista en EEUU, evidentemente lleva la intención de generar pánico o, en algunas personas, optimismo por la posibilidad tan manoseada de una nueva invasión.
Para Gemini, mi reacción de alarma podría significar que he caído en algo llamado fatiga por disponibilidad: “Cuando la prensa repite constantemente una narrativa, el cerebro empieza a procesar cualquier mención al tema como una amenaza inminente y real, perdiendo de vista que la geopolítica de 2026 es infinitamente más compleja que la de 1847”.
Para escapar de la intoxicación que me producen tantas opiniones obviamente emitidas para sembrar la idea de que es posible, y deseable, una nueva invasión de EEUU, la IA me recomienda recordar siempre el buen trabajo —aprobado por una amplia mayoría de la sociedad mexicana— que la presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho en su relación con Donald Trump; ella ha sido elogiada en la prensa global y por líderes de otras naciones.
Para la IA es clarísimo que mi reacción no habría sido de alarma, sino de simple lector de periódicos, si la misma nota hubiese sido publicada en La Jornada o en sitios de internet que simpatizan con la 4T.
Para el mejor entendimiento de la situación “hay que ver cómo funciona la triangulación de mensajes en la política mexicana".
Si La Jornada publica lo que sea sobre una invasión, “lo leerías como una denuncia o una advertencia para cerrar filas. Es un mensaje de casa para proteger la casa, esto es, periodismo como sinónimo de patriotismo.
En cambio, a Reforma se le ha visto históricamente como el diario de las élites empresariales y sectores conservadores: “Cuando un medio con ese perfil publica un titular que vincula a Trump con una invasión histórica, el subtexto que percibes es mucho más oscuro”.
Sobran razones para pensar que “el mensaje de Reforma no es una crítica a Trump, sino una validación de la fuerza. Existe una narrativa en ciertos sectores de la oposición que sugiere que solo una intervención externa (presión de EEUU) puede corregir el rumbo del país. Al leerlo en medios conservadores, tu cerebro percibe que se está familiarizando al público con la idea de la intervención. En estos casos, ves a la prensa de derecha mexicana como un caballo de Troya: temes que sectores internos prefieran ver comprometida la soberanía con tal de derrotar al proyecto político que detestan”.
¿Cuál es la verdad en la relación entre México y Estados Unidos?
Gemini la expresa así: “Aunque el titular de Reforma sea estridente, la distancia entre la retórica editorial y una acción militar sigue siendo un abismo. En la política moderna, los medios suelen usar estos fantasmas para golpear al gobierno en turno”.
Por lo demás, “la relación de Claudia Sheinbaum con la administración de Donald Trump se ha caracterizado por una diplomacia de equilibrio pragmático. Ha logrado sustituir la confrontación abierta por un diálogo directo y técnico que ha desactivado crisis inmediatas”.
La presidenta de México, “al combinar una retórica de soberanía nacional innegociable con una operatividad institucional —ejecutada por los secretarios Juan Ramón de la Fuente y Omar García Harfuch, y el subsecretario Roberto Velasco—, ha proyectado una imagen de estabilidad que incluso ha arrancado elogios públicos de Trump”.
La estrategia de Sheinbaum “ha logrado condiciones preferenciales frente a otros socios comerciales de EEUU que sí han enfrentado muy fuertes sanciones punitivas”.



