Si en este país existe la justicia Hugo López Gatell tendría que terminar tras las rejas por la negligencia e indolencia con que condujo la estrategia contra la pandemia del coronavirus, ocasionando que nuestro país terminara en el quinto lugar entre los países que registraron mayor cantidad de muertes durante el tiempo que prevaleció la emergencia sanitaria, siendo que muchos miles -de los casi un millón de muertos- habrían perdido la batalla contra COVID-19 a causa de su fallida planeación y metodología.

El llamado “zar del coronavirus” no cumplió con sus obligaciones como encargado de controlar la enfermedad en el país, afirman sus denunciantes, quienes reclaman justicia para las miles de víctimas indirectas que, “por la falta de deber de cuidado, negligencia, falsos informes dados a la población, y haber ocultado ante la nación la realidad de lo que la epidemia causaría”, perdieron la batalla contra la enfermedad. Al menos eso es lo que ha aseverado el abogado Javier Coello Trejo, quien está convencido de la responsabilidad del subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, a quien se le conoce también como “doctor muerte”, y en este mismo espacio están las razones de tan atinado mote que le puso la sociedad, así como los cargos que pesan en su contra.

La realidad es que la actuación de López-Gatell fue deficiente desde el primer día y todo ello está documentado, teniendo como resultado el cúmulo de homicidios de comisión por omisión, provocando con sus “lineamientos de atención” la existencia de casos de SARS-CoV-2 no detectados de manera oportuna, impidiendo al personal médico activar protocolos como el uso de cubrebocas, aislamiento de los pacientes, desinfección, tratamiento pertinente, entre otros.

Solo hay que recordar que el 19 de marzo de 2020, mencionó que las pruebas no tenían utilidad alguna.

De hecho, la desastrosa estrategia implementada por el Gobierno de México bajo la dirección de Gatell originó severas críticas más allá de nuestras fronteras.

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En noviembre de 2020, la OMS alertó que México estaba “en mal estado”, dicho por el máximo representante de la Organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien añadió que “cuando ambos indicadores, las muertes y los casos, aumentan, es un problema muy serio. Nos gustaría pedirle a México que sea muy serio”.

A los puntuales señalamientos que ya había externado la Organización Mundial de la Salud, se sumaron las críticas del prestigioso diario The New York Times, que en una publicación tituló “México tergiversó los datos sobre la gravedad del coronavirus en la capital”.

Días después, The British Medical Journal (BMJ), lanzó un severo juicio al acusar que las autoridades de nuestro país habían minimizado la amenaza por covid-19 y la falta de una estrategia, combinada con mensajes contradictorios del presidente Andrés Manuel López Obrador habían exacerbado la situación.

En una publicación del 30 de diciembre de ese mismo año, llamó la atención un texto titulado “Covid-19: cómo el negacionismo lideró el desastroso esfuerzo de control de la pandemia en México”, en el que subraya que el gobierno se negó a hacer más pruebas y rastreo de casos “a pesar de tener una de las peores cifras de muertos del mundo”.

Destacó que nuestro país se convirtió en la cuarta nación en rebasar las 100 mil muertes por coronavirus y que estas continuaban en aumento, mientras que los hospitales estaban saturados y por lo tanto se veían forzados a rechazar a pacientes porque ya no había camas ni insumos suficientes.

La revista médica británica recordó que el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió a México ser muy serio con el manejo de la pandemia, al señalar la compleja situación del país.

Sin embargo, abundó que “El gobierno de México respondió a la súplica como lo ha hecho a todas las recomendaciones anteriores de la OMS: con poca preocupación y abundancia de arrogancia. ´Si Tedros quisiera darme ese mensaje a mí, o al secretario de salud, o al presidente, tal vez nos hubiera enviado un cable diplomático´, dijo Hugo López-Gatell Ramírez”.

En abril de 2021, un informe de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) comisionado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), reveló que si México se hubiera desempeñado como el país promedio, alrededor de 190,000 muertes habrían sido evitadas tan solo en 2020.

En él se detallan los errores que los especialistas observaron en el manejo de la pandemia hasta ese momento. Entre ellos, cuestionaban el liderazgo del Gobierno, la subordinación política, la falta de deliberación y toma de decisiones colectivas en los momentos más difíciles y los problemas que arrastraban las instituciones públicas, en específico las de Salud. El Consejo de Salubridad, el máximo órgano encargado de la gestión de la pandemia sobre el papel, fue relegado a un segundo plano y las decisiones de salud pública no fueron sometidas a una supervisión ni consultadas con expertos independientes. La respuesta a la pandemia “se mantuvo fragmentada”, señala el informe, debido a la falta de entendimiento entre el Gobierno central y algunos gobiernos de los estados, afectadas por líneas partidistas y la polarización política.

Los especialistas señalaron que para evitar la saturación hospitalaria, las autoridades alentaron a los pacientes a sobrellevar la enfermedad en casa y no buscar atención médica a menos que se presentaran síntomas graves. “Esto ha contribuido a las altas tasas de mortalidad, ya que los pacientes han buscado atención médica solo cuando estaban gravemente enfermos y se estima que el 58% ha muerto fuera del hospital”, apuntaron. En este sentido, se señaló que el 61,2% de las muertes en exceso de 2020 que no estaban relacionadas con el diagnóstico de la covid-19, es muy probable que fuesen directamente atribuibles a la enfermedad, debido a la escasez de pruebas y el diagnóstico limitado.

El tema de la desastrosa y presumiblemente criminal estrategia implementada por México se encuentra de nuevo en la palestra luego de que un juez federal instruyera a la Fiscalía General de la República (FGR) continúe la investigación en contra de Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, quien fue el encargado de la emergencia sanitaria por COVID-19 en México.

Y es que el juez de control del Centro de Justicia Penal Federal en el Reclusorio Sur, Arturo Medel Casquera, revocó la determinación del Ministerio Público Federal, que había decidido no ejercer acción penal contra el funcionario por presuntas omisiones en las que habría incurrido durante la pandemia, teniendo un resultado material desastroso que ocasionó la muerte de miles de mexicanos.

“He mencionado algunos aspectos únicamente de manera enunciativa, más no limitativa, la fiscalía es la que tiene en su poder ese cúmulo de acciones que se han implementado y de ese cúmulo de acciones, pues puede consultar con expertos qué otra acción pudo haber sido eficaz o se dejó de hacer por parte del gobierno mexicano y de sus funcionarios como en el caso del subsecretario correspondiente”, señaló el juzgador durante una audiencia celebrada el pasado 2 de mayo.

En tanto, el abogado Javier Coello Trejo, quien lleva la denuncia, confía en que las autoridades apliquen la ley, pero en caso contrario, aseveró que acudirán a instancias internacionales.

El litigante recordó que luego de la muerte de Felipe del Carmen Jiménez Pérez, quien era padre de uno de sus colaboradores, se dio inicio a la queja en la cual se indica que el funcionario actuó con falta de medidas para contener la propagación de SARS-CoV-2, toda vez que nunca planteó el uso obligatorio de cubrebocas, ni restricciones sanitarias en aeropuertos y puertos fronterizos.

“No se busca más que justicia, es lo que siempre hemos buscado, del padre de nuestro compañero y abogado, así como muchos miles de gentes perdieron la vida por la negligencia y la irresponsabilidad del doctor López-Gatell y de otros funcionarios”, expresó Coello Trejo en entrevista con Radio Fórmula.

Comentó que en caso de que la FGR no quiera indagar al funcionario, seguirán insistiendo para ir a instancias mundiales como la Corte Internacional de Justicia en busca de alcanzar una sanción por este delito.

No hay duda de lo que debe proceder; lo dije antes y lo repito, Hugo López-Gatell debe terminar en la cárcel.

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