Una de las principales apuestas de la presidenta de México, para ejecutar el proyecto de nación del segundo piso de la transformación, en definitiva, es darle una prioridad sustancial a lo que las manos mexicanas han demostrado tener la capacidad de llevar a cabo. De hecho, han pasado a la historia miles de promesas que realizaba el gobierno en los tiempos del PRIAN. A ellos, en su momento, les criticamos la imposición de un modelo neoliberal que, a grandes rasgos, impedía precisamente la irrupción de los productos que se elaboran en nuestro país para que el impulso alcanzara un umbral preponderante. Esta tarea, siendo un reto, la promovió en su momento Andrés Manuel López Obrador, priorizando los recursos naturales, y dando un giro a favor de la economía. En pocas palabras, la 4T puso fin a esa visión de conservadurismo y, de paso, abrió paso para proponer ajustes en el marco constitucional que, desde luego, dan mayor capacidad al Estado para maniobrar líneas específicas de trabajo.
La propia Claudia Sheinbaum, sucesora de Andrés Manuel y heredera del bastón de mando, entendió a la perfección el fortalecimiento a las políticas públicas a través de acciones concretas. Parte de su agenda, como una mezcla de innovación y tecnología que funcionó a la perfección en la Ciudad de México, sigue siendo el detonante para centrar la atención en las necesidades que más aquejan a la población. De hecho, nos hemos dado cuenta de que la visión de Claudia, más allá de darle continuidad, es perfeccionar todos aquellos recursos que cobren relevancia. Esas peculiaridades que la han hecho distinta, sin duda, son las que hacen posible que la sociedad confíe abrumadoramente en ella.
Se nos ha hecho costumbre, por ejemplo, escuchar anuncios de lo que hemos sido capaces de alcanzar para fortalecer nuestra estructura económica. Diría, sin exagerar, que estamos en un momento coyuntural histórico de una labor activa y constante que, si nos remontamos a la toma de protesta de Claudia, sentó las bases con la puesta en marcha del Plan México. No hablamos solamente de un formato bien estructurado que va encaminado a presentar cosas nuevas, sino a que realmente tengan efecto los objetivos que se han trazado para beneficio colectivo, básicamente con un impulso a los sectores que más requieren oportunidades. Claramente, desde el instante que se dieron a conocer los detalles de un andamiaje de ideas como el Plan México, sabíamos que incluiría una labor que, con mérito y esfuerzo, nos arroja datos que no podemos dejar pasar desapercibidos.
Si el año 2025 fue potencialmente productivo para el gobierno de la cuarta transformación, hay buenos presagios para que el 2026, lleno de proyectos y desafíos, supere cualquier expectativa al seguir esa misma dinámica de trabajo, compromiso y responsabilidad. Las impresionantes cifras de inversión que se anunciaron hace unos meses, antes de cumplir el cierre del tramo 2025, fueron dadas a conocer en la propia tribuna de la mañanera con un entusiasmo que nos contagió a todos, pues sabemos que eso, de enorme relevancia, se traduce en la generación de empleos y, por ende, en el mejoramiento de la calidad de vida de miles de familias que dependen de los ingresos. Eso, como tal, permite hacer planes a largo plazo y visibilizar un futuro próspero.
Como sabemos, en 2025 la presidenta Claudia Sheinbaum rompió récord en inversiones. Lo hizo, claro está, con el apoyo de un equipo multidisciplinario que sabe a la perfección la relevancia de construir mecanismos e instrumentos que generen confianza entre los inversionistas. Eso, básicamente, va de la mano de las estrategias de seguridad. Con el paso del tiempo, sabemos que eso ha propiciado que la pacificación, que es uno de los ejes donde están centradas las prioridades de Sheinbaum, avance sin tregua.
Ante esta premisa, desde luego, estamos en presencia de anuncios que, además de seguir convocando a la unidad y a la defensa de la soberanía, nos llenan de satisfacción. Soy, debo decirlo, un asiduo seguidor de las mañaneras; no me pierdo el contenido porque uno de los objetivos, a la par de desnudar la desinformación, es ser el conducto para informar lo que ha permitido seguir profundizando las políticas públicas. El resultado de ese trabajo, sobra decir, son datos y estadísticas que robustecen el proyecto de transformación. Apenas antier, que comenzamos la semana con excelentes noticias, supimos que el Plan México continúa incentivando a las empresas que, por un lado, se han comprometido a ser partícipes del cambio. Una de ellas, sin duda, es General Motors de México, que rompió récord de ventas pese a intensas competencias que ha propagado el mercado chino.
Y, por si eso fuese poco, se anunció, apenas ayer, que las compañías extranjeras siguen confiando en la presidenta de México. La Secretaría de Economía, que fungió como puente, consiguió una inversión de mil trescientos millones de dólares, que será operada en un plan de desarrollo de cuatro años; o sea, en este mismo sexenio que encabeza Sheinbaum. Eso, como tal, nos ha dado rápidamente resultados a través del Plan México. De hecho, se puso a disposición de la sociedad los pormenores que, a grandes rasgos, traerán más de 4000 empleos en ocho entidades del país. Es una compañía de Brasil, que tiene años invirtiendo en México. Dada su relevancia, hablamos, en términos concretos, que serán robustecidas dos líneas específicas que son prioridad de la jefa de Estado. La primera, que es una de las plataformas de trabajo, se afianza con el Plan México; y la segunda, que va inherente, es el Plan de Sustentabilidad Alimentaria.
Está ocurriendo lo que no sucedía en años: comenzamos con los mejores números que, a la postre, continuarán promoviendo el desarrollo y la transformación.



