La supuesta alerta de seguridad por un posible ataque contra algún edificio gubernamental en Mexicali, Baja California, quedará registrada cómo un ejercicio en la siembra de paranoia y pánico proveniente de las agencias estadounidenses.

Nuevamente sin presentar evidencia o grabación alguna, se difundió la versión sobre este posible hecho de peligro, mismo que fue reproducido de forma acrítica por medios paleros de la derecha y pseudoperiodistas del narco, tomando la palabra de alguna vocería gubernamental gringa como si se tratase de la palabra del señor, o del verbo de dios.

Si conocieran mi ciudad natal como la conocemos quienes tuvimos la fortuna de nacer aquí, sabrían que, al menos en los 4 meses de temperaturas extremas, un ataque de este tipo, con temperaturas mayores a los 48 grados centígrados y una humedad que hace que la sensación térmica sea aún mayor, sería logísticamente improbable. Casi un suicidio.

Eso no previno, por supuesto, que medios de ínfima reputación hasta se inventaran un presunto “ataque con drones”, relacionando sin pruebas un robo de drones chinos con esta alerta fallida por parte del gobierno de Estados Unidos. Quisiera ver operadores de drones trabajando con una sensación de calor de 50 grados a la sombra. Risible.

Aún así, pese a que se reforzaron las medidas de seguridad en los edificios de gobierno, mucha gente prefirió no hacer sus trámites hasta que se despejara cualquier duda.

Por supuesto, no ocurrió absolutamente nada, pero algo debe de hacerse para prevenir que un simple comunicado malicioso, sin ninguna evidencia ni sustento, altere la vida de ciudadanos pacíficos que ninguna necesidad tienen de que un gobierno extranjero siembre terror en su vida diaria.