No quiero estatuas ni calles con mi nombre: AMLO

AMLO presidente López Obrador
Andrés Manuel López ObradorCortesía

"No quiero nada que tenga que ver con culto a la personalidad", afirmó el presidente de la República.

México.- Andrés Manuel López Obrador (AMLO) afirmó que no busca recibir homenajes ni honores especiales una vez que concluya su mandato como presidente de la República, y reiteró que no es partidario del culto a la personalidad.

En su conferencia matutina de este 2 de octubre, el mandatario habló sobre la muerte del filósofo e historiador Miguel León Portilla y la importancia de que los homenajes nacionales a personas de su estatura se realicen con el visto bueno de sus familias, para evitar que el gobierno se apropie de su figura y legado.

En este contexto, un miembro de la prensa preguntó a López Obrador sobre la manera en que le gustaría ser recordado por las futuras generaciones, a lo que respondió que primero busca terminar bien su paso por la Presidencia.

En este sentido, urgió al Congreso de la Unión a aprobar la iniciativa de ley para reformar el Artículo 35 constitucional e incluir la figura de revocación de mandato.

“Ahora, si la gente quiere que yo me quede y termino en el 2024, pues lo que quiero es estar en paz, retirarme. No voy a reelegirme y tampoco voy a estar metiéndome en cuestiones políticas, ni siquiera de mi partido. Me retiro por completo”.AMLO

No quiero nada que tenga que ver con culto a la personalidad: AMLO

Siguiendo con el tema, AMLO indicó que aspira a que sea su trabajo como presidente de la República lo que hable de él una vez que haya concluido su encargo, pues “lo mejor es lo que queda en la conciencia de los mexicanos”.

“No quiero nada que tenga que ver con culto a la personalidad, no quiero que les pongan mi nombre a calles ni estatuas ni homenajes, nada de eso”.AMLO

Además, agregó que “esto, como se dice en el béisbol, no se acaba hasta que se acaba” y busca mantener sus principios hasta el último día de su vida, porque “puede uno llevar una buena trayectoria y de repente por alguna razón viene un mareo, una pérdida de piso”.

Aun habiendo actuado de manera consecuente durante mucho tiempo, reflexionó, nadie está exento de cometer errores al final de su vida. “Entonces, por eso a los dirigentes hay que juzgarlos hasta que mueren”.

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