La Corte Suprema de los Estados Unidos echó abajo este 29 de junio una ley que dificultaba al acceso al aborto legal en el estado de Louisiana (sureste), lo que representa un golpe la administración de Donald Trump y los grupos conservadores del país que se dicen a favor de la vida.

De acuerdo con la agencia de noticias EFE, esta es la primera vez que el tribunal se pronuncia en un caso sobre derechos reproductivos desde que entraron en funciones dos jueces que se oponen abiertamente al aborto: Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh.

En parte, ambos jueces fueron nominados al cargo por Trump para congraciarse con grupos cristianos de derecha del país, su principal fuente de votos.

Gorsuch y Kavanaugh votaron por mantener la ley de Louisiana, pero al final los cuatro jueces progresistas del tribunal contaron con el apoyo del presidente de la corte, John Roberts, y la legislación quedó invalidada con una votación de cinco contra cuatro.

La ley que se había aprobado en el congreso de Louisiana en 2014 pretendía eliminar prácticamente todas las clínicas que practican abortos en el estado, al obligar a sus médicos a contar con derechos de admisión en un hospital dentro de un radio de unos 48 kilómetros.

Esto, pese a que el riesgo de una complicación durante uno de estos procedimientos es mínimo.

La Suprema Corte ya había invalidado una legislación casi idéntica en el estado de Texas, y en esta ocasión prevaleció el mismo criterio jurídico.

La presidenta del Centro para los Derechos Reproductivos (CRR), Nancy Northup, celebró la noticia y señaló que con la decisión legal “las clínicas de Louisiana pueden seguir abiertas para dar servicio al millón de mujeres en edad reproductiva en el estado”.

En los últimos años, varios estados conservadores de Estados Unidos han aprobado leyes que restringen sustancialmente el acceso al aborto, con el objetivo declarado de forzar al Tribunal Supremo a replantearse la decisión que en 1973 legalizó la interrupción del embarazo en el país.