Edward Young, investigador de la Universidad de California, publicó un estudio donde desmiente la teoría sobre el origen de la Luna, además de señalar cómo es que se formó la Tierra.

Tradicionalmente, se piensa que nuestro planeta se conformó como tal desde la aparición del Sistema Solar en el universo; la única diferencia con su estado actual, es que hubiera tenido una dimensión mucho mayor. Posteriormente, un hipotético cuerpo celeste, conocido como Theia (o Tea), se habría estrellado con esa primera versión de la Tierra, ocasionando que un pedazo de esta se desprendiera y formara lo que es la Luna, la cual también contaría con restos del mencionado astro teórico.

Para Young, esto no es del todo cierto; si bien no niega que Theia haya chocado con el planeta, señala que el resultado de esta colisión no fue la conformación de la Luna, sino de la Tierra misma.

De acuerdo con su análisis, al producirse el choque; los dos cuerpos se fundieron para formar al planeta en su tamaño y distribución conocida. ¿Y la Luna? Después del impacto de Theia, fragmentos que no se unieron fueron a dar a la órbita terrestre para formar una Luna primigenia.

Menciona que la teoría original debe de ser descartada porque, si fuera cierta, los elementos encontrados en los fragmentos de la Luna serían diferentes a los de la Tierra, debido a que estaría hermanada con Theia, la cual sería un agente externo al Sistema Solar; sin embargo, no encontró diferencias entre los isótopos de oxígeno terrestres y los lunares.

Pareciera que en realidad sólo le da vueltas al postulado original; sin embargo, la gran diferencia es que Theia estaría incorporada tanto a la Tierra, como a la Luna; mientras que la creencia tradicional sólo da como válido lo segundo, dejando a nuestro planeta "inmaculado", por decirlo de alguna manera.

Con información de RT.