A través de una investigación hecha para The Guardian, el productor Josh Toussaint-Strauss acusó a la industria del anime de racista, esto debido a la representación que se hace las personas afrodescendientes, basándose principalmente en estereotipos.

Señala que la apariencia de la gran mayoría de este tipo de personajes los muestra con un físico exagerado, como es el caso de narices y labios sumamente gruesos; además de representar roles secundarios o de menor importancia, por lo general villanos o subordinados de alguno de los protagonistas.

Dentro de los ejemplos más evidentes de esto tenemos a Mr. Popo de 'Dragon Ball Z', Brezhnev de 'Durarara!' y Blackluster de 'One Punch Man', de hecho este último suscitó una gran polémica cuando se estrenó la segunda temporada del anime.

Mr. Popo

¿Por qué se da este racismo en el anime?

Josh Toussaint-Strauss no acusa a la sociedad japonesa de ser racista como tal; no obstante, señala que la mala representación en el anime de los afrodescendientes procede de la imagen alterada que se tiene en Japón de estos, derivado de las producciones de Disney y Warner de mediados del siglo XX.

Si bien puede entender que personajes de aquellas épocas respondieran a ese estereotipo, en la actualidad esto ya no es aceptable, pues desde hace tiempo se ha promocionado otro tipo de visión menos caricaturizada de la gente con un tono de piel más oscuro.

Coffee

No obstante, acepta que no todo es negativo en el anime, ya que a pesar de esta visión estereotipada, las series animadas de origen japonés se han vuelto muy importantes para la comunidad; incluso más que las obras producidas en Estados Unidos.

Esto debido a que gran parte de los protagonistas del anime son personajes rechazados o deben de superar grandes obstáculos para ser reconocidos, algo que ha sido experimentado por las personas afrodescendientes a lo largo de la historia.

Con información de The Guardian.