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Kawaii Metal: De como el metal se volvió lindo

Pablo Isaac López / SDPnoticias.com vie 31 jul 2015 19:04
Babymetal
Babymetal
Foto propiedad de: Facebook BABYMETAL.jp

La evolución del género tomó un camino curioso en Japón.

Japón es una tierra muy rica en tradiciones, cultura y generación de entretenimiento de diversos tipos; las ideas más locas que imagines pueden tener su realización en tierras niponas. Tal vez por eso no es extraño que sea ahí donde ha sugido una nueva rama del Metal, el Kawaii Metal; la combinación de las idols de J-Pop, con melodías acordes a un genéro que está "maldito" a los ojos de varias personas del mundo. ¿Cómo se dio esto? ¿Cómo una serie de lindas adolescentes asiáticas un día comenzaron a bailar y entonar canciones "pesadas" como si fueran tonadas poperas?

Vayamos por partes. Como lo deja ver Sam Dum en su documental "Global Metal", el japonés no se caracteriza por ser rockero o metalero, de ahí que su tradición en estos géneros no sea tan amplia como en otras partes del mundo (dígase Estados Unidos, Inglaterra, Alemania e incluso América Latina); sin embargo, han llegado a desarrollar su propia identidad alrededor de estos, siendo el Visual Kei y X-Japan una de sus primeras aportaciones.

¿Qué es el Visual Kei? Un género que musicalmente se parece mucho al heavy metal tradicional, pero donde sus ejecutantes cuentan con una estética muy recargada: mucho maquillaje y vestuarios estrafalarios. Como mencionamos, el máximo representante es la banda X-Japan, que marcó todo un hito en los 80 y principios de los 90; con grandes melodías como Kurenai, X, Rose of Pain y la multicelebrada, Art of Life. A partir de ahí vino toda una revolución que trajo como consecuencia el nacimiento de varios grupos, como Dir En Grey, L'Arc en Ciel y Onmyouza; entre muchos otros.

Si bien podemos notar ciertas diferencias entre cada grupo, hasta cierto punto, seguían la línea tradicional del metal o del rock. ¿Donde entra el Pop? Bien, resulta que, a diferencia de el pop occidental; el japonés tiende a integrar elementos de otros géneros sin el menor empacho, si recuerdan algunas de sus canciones favoritas de anime; gran parte de ellas son J-Pop, aunque con arreglos cercanos al rock o metal, lo que incluye sonidos pesados y solos de algún instrumento (por lo general guitarras).

Eso fue lo que llamó la atención de un joven guitarrista de nombre Marty Friedman, el cual, aburrido de lo gris del Thrash Metal de Megadeth, decidió probar suerte en tierras niponas donde podría experimientar una tonalidad musical nunca antes vista por él. Así, señoras y señores, nació el proyecto Death Panda y el primer indicio de la combinación del pop con el metal. ¿Por qué? Porque se trataba de un par de videos musicalizados por Friedman, con voces del grupo de idols, AKB 48.

Podemos decir que este fue el gérmen de todo este movimiento. Marty no se quedó en esa iniciativa, comenzó a colaborar con cuanta idol y grupo se le cruzaba (como con Momoiro Clover Z), al mismo tiempo que ampliaba la exposición del metal en Japón gracias a su programa, Rock Fujiyama; donde incluso tuvo de invitado una vez a Kerry King de Slayer. Algo a mencionar es que, para esos momentos, el Visual Kei y J-Rock habían caido del gusto general de la población, quedándose con un público de nicho, mientras que el J-Pop estaba en su punto más alto de exposición. No sólo en su país natal, también en otras partes del mundo gracias a la globalización de la industria cultural japonesa contemporanea.

Pues bien, Friedman continuó su camino dentro de la música japonesa al mismo tiempo que se daba una evolución en el sistema idol, ahora ya no tenías a una sola cantante o grupo; más bien se volvieron una especie de marcas que cada cierto tiempo se renovaban. Es decir, tenemos un grupo formado por varias chicas, cuando una de ellas tenía que salir, ya sea por algún problema externo o por edad (una idol japonesa por lo general abarca de los 13-14 años, a los 18 como máximo); rápidamente es reemplazada por otra, sin afectar el nombre de la agrupación y sin ningún problema para con los fans, ellos lo aceptan como si fuera el curso natural de las cosas.

De una de estas agrupaciones salió Suzuka Nakamoto, quien cantaba en Sakura Gakuin; pero que tuvo que "graduarse" del grupo en 2013. Sin embargo, ella formaba parte de un proyecto alterno de Amuse Inc., empresa que maneja Sakura Gakuin, debido al éxito de esa iniciativa paralela, decidieron darle seguimiento como un grupo autónomo. El nombre de esa agrupació: Babymetal.

Así, oficialmente nació el Kawaii Metal. Si nos ponemos a analizar las canciones de Babymetal, las letras son por demás simples y un tanto bobas, como canciones de J-Pop; pero están arropadas por melodías poderosas (guitarras machacantes y tambores relampagueantes dirían algunos). Aunque pareciera que se trata de una perversión del género, no una evolución, leyendas del metal las aman; llegando a mencionar que se trata de una aportación interesante a un estilo que parecía haberse estancado. Podemos nombrar a Lars Ulrich de Metallica, Tom Araya de Slayer y Rob Halford de Judas Priest como aquellos que dan su total apoyo al proyecto y esta rama del género; por lo que no es raro ver a Su-Metal, Yui-Metal y Moa-Metal, compartiendo cartel con las bandas ya mencionadas.

Y, como lo hiciera X-Japan para con el J-Rock y Metal; Death Panda para con la combinación de géneros; Babymetal ha abierto una gran puerta para todos aquellos que desen experimentar con esta curiosa variación. El más reciente fenómeno es LadyBaby, grupo conformado por dos jovencitas y un ex-luchador australiano, conocido como Lady Beard; quienes cantan en un estilo parecido a la banda de Su-Metal, pero con una gran variación: tienen a un hombre fornido de dos metros, vestido de mujer y haciendo guturales.

Así, para bien o para mal, estamos en el umbral de una nueva forma de entender el metal; ya no como algo obscuro y contestatario, sino como algo dulce, tierno y bonito. ¿Es bueno, es malo? Depende de la opinión de cada uno; tal vez sólo sea una de esas cosas de Japón que no nos es posible racionalizar a través de valores puramente occidentales.