Estilo de vida

¿Sexismo botánico? El fenómeno que podría causar muchas alergias

Sexismo botánicoChristopher Rusev / Unsplash

Los paisajistas prefieren sembrar árboles machos, pero estos son los que generan más polen. 

Ahora, más que nunca es común escuchar a una persona hablar de sus alergias e incluso vemos más comerciales de fármacos especializados en tratar los malestares de estos padecimientos, peo ¿por qué se ha vuelto un problema que afecta a tantas personas?

Aunque puede haber muchas causas y desencadenantes de alergias, hay una teoría que sostienen que una de las principales razones de que las personas desarrollen estas afecciones en las ciudades, es el "sexismo botánico" que consiste, básicamente, en sembrar más árboles machos que hembras con fines prácticos y estéticos. 

El epidemiólogo hortícola Thomas Leo Ogren fue el primero en utilizar el concepto de "sexismo botánico" y lo explica como el proceso mediante el cuál los paisajistas urbanos prefieren sembrar árboles machos porque estos no producen semillas ni flores, que eventualmente se convierten en residuos que van a parar al suelo. 

"El problema es que si bien estos árboles y plantas están" libres de basura ", todos producen abundante polen alergénico"Thomas Leo Ogren

Sin embargo, hay una cosa que los árboles machos sí producen y que es una de las causas más comunes de alergia: el polen. Además, este elemento propio de los árboles machos aumenta a medida que e ¿l ejemplar crece, lo que se traduce en mayor posibilidad de que las personas tengan contacto con él. 

Ogren explica en un artículo para el Scientific American , que en algunas ciudades de Estados Unidos, en la década de 1980, luego de que la enfermedad holandesa del olmo destruyera millones de árboles, muchos paisajistas buscaron reemplazarlos y comenzaron a plantar árboles masculinos clonales, es decir, genéticamente idénticos. 

Este fenómeno, se acentúa en las ciudades, pues es en donde el paisaje es constantemente modificado para construir caminos, edificios, centros comerciales y demás elementos propios de las urbes en crecimiento. Por lo tanto, ahí es más común la gran concentración de polen.