Los pasados sismos del 7, 19 y 23 de septiembre, la región del Istmo de Tehuantepec quedó severamente dañada; desde entonces, organizaciones locales comenzaron a buscar la manera de apoyar la comunidad y reconstruir lo dañado lo antes posible.
Debido al impacto, diversas organizaciones se dieron a la tarea de comenzar la reconstrucción de los hornos y cocinas en San Francisco del Mar, San Dionisio del Mar, Huamuchil, Chicapa de Castro, Santa Rosa de Lima, Santa María Xadani y Juchitán, comunidades que están en contra del despojo de sus territorios por parte de las empresas transnacionales, quienes quieren instalar proyectos eólicos; por lo que al oponerse, la ayuda les fue negada.
Aquí es donde entra Tlalmino, un grupo multidisciplinario conformado por varios jóvenes entre 20 y 25 años, quienes iniciaron sus actividades en el 2016 incentivando proyectos culturales en San Mateo Tlalchichilpan, Almoloya de Juárez, expandiendo su organización en toda la región y llegando a Oaxaca en el 2017 gracias al proyecto “Reconstruyamos el corazón del Istmo”, una iniciativa de la Asamblea de los Pueblos indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio (organización con una trayectoria de 10 años en la defensa del territorio y de los derechos de los pueblos indígenas) y Fundación YANSA (con base en Ciudad Ixtepec, quienes impulsan proyectos de desarrollo endógeno y de generación de energías renovables desde una visión comunitaria).
A casi 5 meses de iniciado el proyecto, Tlalmino ha reconstruido al menos 4 cocinas con la intención de incentivar la economía gastronómica de las mujeres oaxaqueñas. Para su construcción, emplean material local y promueven el apoyo mutuo entre los habitantes y al mismo tiempo, se solidarizan en rescate de elementos culturales como la arquitectura de tierra y arquitectura vernácula (Bajareque), reforzada con cimentaciones que aseguran una construcción resistente.
Esta tarea se complementa con el apoyo solidario de organizaciones que proporcionan la asistencia técnica necesaria, tales como Cooperación Comunitaria y COPEVI (Centro Operacional de la Vivienda y Poblamiento). Se está trabajando no sólo para reconstruir hornos y cocinas, sino para generar procesos organizativos donde el papel de las mujeres sea determinante para la recuperación de sus comunidades.
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