Estilo de vida

Si después de hacer dieta te obsesionas con la comida, este estudio te explica la razón

Después de una dieta muy exigente terminarás odiando la comida.Internet

Hacer una dieta demasiado estricta, podría dejar daños a la salud mental, física y emocional.

Estar a dieta es todo un reto. Se necesita mucha voluntad para dejar atrás los antojitos, dulces y demás cosas grasosas pero deliciosas que terminan encantando paladares. Lo cierto es que también hacer una dieta estricta deja muchas marcas en la salud emocional, física y mental y si alguna vez te has preguntado el por qué, un estudio realizado por la Universidad de Minnesota trae la respuesta.

El estudio realizado en 1944 a cargo del experto en nutrición Ancel Keys, revela por qué tras hacer una dieta podemos presentar consecuencias graves. Keys analizó a 36 voluntarios que siguieron una dieta rigurosa para saber los verdaderos efectos de estar a dieta.

Se sabe que el comer menos o comer “más saludable” puede generar en el organismo un Síndrome de Abstinencia y afectar el ánimo y la energía que deriva en irritabilidad, depresión, ansiedad e incluso ira.

La dieta que formaba parte del estudio solamente consistía en reducir las cantidades a las que los participantes estaban acostumbrados, ya que por lo general, quienes hacen dieta buscan mejorar su apariencia y no morir de inanición.

Ancel Keys y su equipo lograron identificar los cambios profundos que esta falta de alimentos genera incluso en aquellas personas con trastornos alimenticios como la anorexia.

La fijación con la comida que desarrolló la mayoría de los hombres que participaron en el estudio de 1944 también se puede extrapolar a esa obsesión con la comida sana y con las calorías que tenemos actualmente. Como registró el doctor Keys, los 36 hombres cambiaron su conducta, bordeando la pérdida de control, al grado de que algunos de ellos veían su comida como un premio, un tesoro que no querìan que nunca se acabara (algo así como cuando estás a dieta y te puedes comer un solo taquito al pastor).

Los participantes lamían los platos, masticaban mucho tiempo cada bocado, comenzaron a fumar cigarrillos para matar la ansiedad y masticar chicle para "engañar al hambre". Al igual que en el resto de los trastornos alimenticios, los investigados comenzaron a aislarse, perder amistades y demás; pero lo más curioso ocurrió al volver a la normalidad después de esa dieta, ya que ellos crearon una conducta agresiva en torno a la comida.

Así que a la próxima que hagas dieta, trata de tener al menos un día de “gustitos” para evitar caer en una obsesión compulsiva de calorías, carbohidratos y evitar que a la larga, odies todo tipo de alimentos.

Con información de Refinery29.