El pasado 25 de mayo, Natalia, una niña de apenas un año, se convirtió en la primera niña mexicana bautizada por la Iglesia católica siendo hija de una familia homoparental.

De acuerdo con el sacerdote Raúl Vera, de la parroquia de la ciudad de Monclova, un municipio del norte de México en el Estado de Coahuila, Natalia es hija de una pareja de mujeres que se casaron en 2007 en la Ciudad de México. 

Cuando el obispo de Saltillo acudió a la ceremonia de bautizos colectivos, se encontró con las féminas formadas, pero nunca pensó en negarles el ritual.

"Para bautizarse hay una preparación y en esas charlas se dejan claros unos valores. Ya lo dijo el Papa: ¿Quién soy yo para juzgarlos”, dijo.

En julio de 2013, el papa Francisco sorprendió al mundo al expresar su opinión sobre la homosexualidad. Las declaraciones, hechas ante periodistas en el viaje de vuelta de su visita a Brasil, se convirtieron en las más transgresoras en la historia de la Iglesia:

“Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy bella. Dice que no se debe marginar a estas personas por eso.

Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby”. expresó.

Según comentó el padre Vera, en la última reunión con el Pontífice en el Vaticano se trataron aspectos relevantes sobre la atención a grupos vulnerables, entre ellos la comunidad lésbico-gay, llamando a los sacerdotes mexicanos a mantener trato con los homosexuales.

Con información de CONAPRED.