Tras arresto, violación y tortura se suicida Sarah Hegazy, activista LGBTI

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Sarah Hegazy@TEARHOYAA / Twitter

La activista dejó una dolorosa carta en la que explica que tras la persecución que sufrió, le fue difícil sobrevivir

Sarah Hegazy se suicidó el pasado domingo 14 de junio tras ser arrestada, violada y torturada en Egipto. La activista LGBTI dejó una conmovedora carta en la que explica que los abusos de las autoridades la rompieron por completo.

Fue en 2017 cuando, orgullosa de su identidad de género, alzó una bandera con los colores del arcoíris durante un concierto del grupo libanés Mashrou Leila, cuyo cantante es abiertamente homosexual. La foto del momento circula hoy ampliamente en Internet porque fue a partir de allí que la pesadilla comenzó.

"Intenté sobrevivir, pero no pude. Perdónenme"

El régimen del Presidente Al Sisi emprendió una campaña de persecución contra homosexuales egipcios en la que se arrestó a 57 personas, entre ellas, Sarah. Ella era la única mujer entre los detenidos, y pasó tres meses en prisión, donde sufrió acoso, discriminación, torturas y abusos, como ella misma relató.

"Entraron en mi casa preguntándome si mantenía mi virginidad y por qué no llevaba el hiyab. Tras ello, me sometieron a una descarga eléctrica sin más presentación. Después vinieron más descargas eléctricas durante los interrogatorios, entre gritos e insultos. Animaron a mis compañeras de celda a violarme", contó luego de pagar una fianza. 

Lo que siguió después fue recibir el estigma de sus familiares, vecinos, e incluso del grupo LGBTI al que pertenecía. La activista marxista, militante de la agrupación socialista Pan y Libertad, solidaria con los presos políticos y enfocada en la lucha de clases, fue abandonada por completo ante el miedo del resto a enfrentar una sociedad y un gobierno que ve a la homosexualidad como un peligro para el orden nacional y moral.

Entonces, Hegazy se mudó a Canadá, donde siguió defendiendo los derechos humanos y condenando la represión en su país, pero la tortura, los abusos, el rechazo y el estrés postraumático permanecieron. Finalmente, antes de terminar con su vida, escribió:

"A mis hermanos: intenté sobrevivir, pero no pude. Perdónenme. A mis amigos: la experiencia fue demasiado dura y fui débil, perdónenme. Mundo: fuiste cruel en gran medida, pero te perdono. La prisión me mató, me destruyó".Sarah Hegazy, activista LGBTI.
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