Zapatazos y besos. La protesta y sus nuevas narrativas

El amor y el miedo son dos emociones que, en época de elecciones, se convierten en razones de peso a la hora de emitir el voto. 

Más allá de invocar a Freud, Lacan o Jung para dilucidar el asunto, considero que, ad hoc a los momentos que vivimos, bien convendría un frío y objetivo análisis acerca de dos formas de protesta que representan justamente la polarización de emociones que subyace en las manifestaciones de inconformidad por parte de la ciudadanía: los besos y los zapatazos.

 

Sicilia y la UIA. El amor y el miedo forman parte así de las nuevas narrativas del ciudadano que se asume como tal y protesta de una o de otra forma ante los embistes del poder, las injusticias y la violencia legítima del Estado. 

Sicilia. Los besos y la narrativa del amor

 

 

En diciembre de 2011 afirmé[i]:

 

De entre los vividores de la política, los administradores de la miseria y los extorsionadores de la indignación, surge el poeta Javier Sicilia. Una figura que a todos escandaliza y a más de uno violenta.

¿Cómo es posible que el poeta bese al enemigo? ¿Qué significa eso? ¿Cómo se atreve a considerar hermano al asesino, al traidor, al corrupto?

Y es que en México, hay mucha religión pero poca fe y Sicilia es un hombre de Fe (Gaudium et spes) que ha denunciado a través de la palabra sedimentada en El Verbo, que el discurso del poder y del amor son equidistantes, que Fox usaba la religión como uno más de sus actos populistas (Proceso “Fe y religión” 17/07/2000) , que la iglesia debe responder con pedagogía para enfrentar las estructuras de pecado en que vivimos, en lugar de responder con el anatema (Proceso “La iglesia y la modernidad”) y es así como el poeta escandaliza a tirios y a troyanos

¿Se puede luchar por la justicia y a la vez ofrecer paz y reconciliación? La lucha del poeta demuestra que sí. ¡Qué escándalo! Bendito escándalo.

La UIA. Los zapatazos y la narrativa del miedo[ii]

 

 Foto tomada del sitio http://kikka-roja.blogspot.mx/2012/05/le-lanzan-zapato-epn-zapatazo-pena.html

Esta forma de protesta, piensa que el diálogo es una pérdida de tiempo, que el debate no sirve para nada, que las mentadas de madre pesan más que los argumentos y que lanzar zapatos y seguir a la muchedumbre psicológica es tener valor.

Valor lo tuvieron los estudiantes del 68, donde no existían las formas ni las condiciones para imaginar siguiera que el poder estaría obligado a rendir cuentas, a ser cuestionado, caricaturizado, ridiculizado y vilipendiado.

Los alumnos de la UIA,  demostraron que carecen de la imaginación que otorgan los libros para pensar siquiera una forma efectiva de hacer valer su descontento que la socorrida, burda e ineficiente violencia zapatera.

“Somos fresas, no pendejos” dice una alumna que considera que colgar una manta que dice “todos somos Atenco”, perseguir a Peña Nieto e insultarlo, es una forma efectiva de dignificar a las víctimas. Hay quien se atreve a pensar diferente. El voto, entre otras cosas, es un arma efectiva para hacer valer la voz de cualquiera.

Nadie niega su derecho a protestar, ni se les pide que lo hagan de tal o cual manera…con una salvedad: no es válida ninguna forma de violencia simbólica, estructural o visible, considerando siempre que sus derechos terminan donde comienzan los del candidato del PRI. Ningún argumento puede fundamentar una agresión, a menos que se pretenda convertir la protesta en un “acto de justicia” que transformaría a quienes así lo hacen justo en eso que ellos señalan, denuncian y combaten.

Juan Ignacio Zavala y AMLO. Lamentables declaraciones

¿Cómo es posible que el candidato de la República amorosa declare que los estudiantes de la Ibero reaccionaron así “porque están bien informados”? Mis maestros están bien informados y no los imagino lanzando zapatos para manifestar su inconformidad, injuriando a aquel con el que tiene una diferencia ni humillando a quien representa lo opuesto a su sentir.

Si el PRI en este momento tiene un candidato tan fuerte, es porque la torpeza y desunión  de las izquierdas ha sido tal, que la autocrítica y el derecho a disentir han sido superados por el reparto de cotos de poder a la más vieja usanza priísta. El PRI no se hizo solo, no se fortaleció por sí mismo, no llegó a este punto porque sí ¿o eso no es “estar bien informado”? Y si lo anterior es cierto, entonces cada candidato debe asumir la parte que le toca en la protesta estudiantil, comenzando por el señor López Obrador.

De igual forma, conviene hacerle ver al señor Zavala que el PAN tuvo en sus manos la transición democrática de México y la desperdició vilmente en aras de consolidar el gobierno primero y la legitimidad después. Olvida convenientemente a Tonatiúh Moreno[iii], joven que interpeló al presidente Calderón y a quien él y los suyos lo tacharon de “infiltrado” y “provocador”. Su doble moral es tan aberrante como la equivocada estrategia gubernamental de lucha contra el crimen organizado, que por cierto Chomsky[iv] califica como intencional. No sé usted, estimado lector, pero sería un acierto observar al señor Zavala debatir con Chomsky acerca de esta postura, más que justificar por estrategia electoral lo acontecido con Peña Nieto en la UIA.

El cuñado del señor presidente, también desconoce convenientemente la parte de la protesta que cubre la cuota que corresponde a la lideresa magisterial, quien en el Calderonato ha sido más fuerte que nunca, debido a las posiciones de poder que el ejecutivo cedió a la señora Gordillo. Zavala quiere que se haga la justicia de Dios, pero en los bueyes de su compadre, evidentemente.

Bien visto el asunto, no es un problema de táctica, logística o estrategia, estamos hablando de ética elemental y de congruencia, porque al final, SIEMPRE, habrá que sentarse a dialogar, en el entendido de que pueden estar de acuerdo en que NO están de acuerdo y eso ya es un punto de partida válido en común.

¿Democracia?[v]

Y no, no se desconoce que el conflicto, la contingencia, los imponderables son parte inherente a la democracia, pero aquí hay descalificaciones en dos vías: los que parecen desconocer que el diálogo y el debate son también formas de lucha basadas en argumentos, en ideas, no en gritos, zapatazos y mentadas de madre y los que califican a quienes promueven la paz y el diálogo como “ñoños políticamente correctos”.

Pretender que “los problemas de la democracia se resuelven con más democracia y los de la información con más información”[vi] es caer precisamente en el discurso hueco de los políticos de siempre, que dice todo, pero a la vez no dice nada.

Democracia sin educación, no es tal, no existe y “educación” no se remite, ni de lejos, a la escolarización, como lo acaban de evidenciar algunos de los alumnos de la UIA[vii]. La educación es un proceso que dura toda la vida y tiene que ver con la formación humana, física, intelectual, espiritual, que permita al hombre lograr un mejor nivel de vida. De lo contrario, no es democracia, sólo simulación. Como siempre.

Y refirmo: Un ciudadano formado en un sistema educativo de calidad, no vende ni transa el voto, antes bien, lo considera una efectiva arma para hacer valer su voz y hasta ahora, a ninguno de los gobernantes mexicanos le ha parecido esto una prioridad. Primero el SNTE y luego los niños de este país. Ese ha sido el mensaje.

¿Usted qué opina, estimado lector?

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