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López Obrador, el moderado. Desmarcarse de los impresentables

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AMLO rodeado de políticos desastrosos, hoy de izquierda, pero que suelen buscar resguardo bajo cualquier ideología. Debe marginarlos.

Cuando los malos entran en combinaciones, los buenos deben asociarse; de otra suerte sucumbirán uno por uno en un sacrificio sin piedad, en una lucha despreciable.
Edmund Burke
‘Síndrome de Estocolmo’
Es una reacción psicológica en la que la víctima de un secuestro o retención en contra de su voluntad desarrolla una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo con su captor. Principalmente se debe a que malinterpretan la ausencia de violencia como un acto de humanidad por parte del agresor.
Nathalie Fabrique, Stephen Romano, Gregory Vecchi y Vincent van Hasselt

El presidente AMLO, por primera vez en dos años, asumió una posición —que al menos aparenta ser— más moderada. Ello, al no prohibir finalmente que gobiernos estatales, iniciativa privada y sociedad civil organizada puedan adquirir por su cuenta vacunas anticovid para distintos segmentos de la población mexicana (de ahí a que lo puedan lograr es otra cucestión abordé ayer en este mismo espacio).

Sugiero que, aprovechando este momento de introspección y recapacitación harto inusual que le llevó a considerar el manejo descentralizado de los esfuerzos de vacunación en el país, ahora el titular del ejecutivo dé un segundo paso y se desmarque de algunos impresentables de la 4T que le hacen compañía. Hay muchos de donde escoger y es fácil identificarlos: sus actitudes y actuaciones son ejemplo constante de ruindad y mezquindad.

Bastaría con que se alejara de algunos de ellos para darle aire fresco a su gestión; un respiro a un asfixiante lopezobradorismo radical que no parece estar escuchando a nadie salvo a los corifeos de siempre. Sí, es como si Andrés Manuel López Obrador cayó preso de lo que él mismo sabía tenía que evitar. Lo tuvo presente hace años cuando apenas comenzaba su proyecto político, pero lo ha olvidado y ahora solo escucha las voces que no lo cuestionan y que le siguen irreflexivamente. Una suerte de Síndrome de Estocolmo es lo que sufre el presidente de un tiempo para acá.

Odiar a México

Y es que hay algunos miembros de la 4T que en el fondo odian y le hacen daño al país. Son tales sus declaraciones y formas que no solo levantan la ceja de quien les escucha, también presentan la peor de las visiones de lo que se podría pensar de quienes están al frente del gobierno.

Y, antes de que me ataquen en redes sin clemencia, les digo lo siguiente: quienes de verdad siguen creyendo en esta administración y en Andrés Manuel López Obrador deberían ser los primeros en agradecer una suerte de “limpia” de estos personajes de sus filas.

Hablo de un Paco Ignacio Taibo II (@Taibo2), pasando por un Gerardo Fernández Noroña (@fernandeznorona), teniendo en el inter a Javier Bonilla, Manuel Bartlett, Cuitláhuac García, Cuauhtémoc Blanco, hasta llegar a un John Ackerman, quien, sin ser parte del gobierno, presiona utilizando su posición de esposo de la zarina anticorrupción. 

No olvidemos tampoco a Fernanda Mendoza, la youtubera del canal 'Glucosa atómica' que se ha presentado en las conferencias de Palacio Nacional y quien presumió que ya fue vacunada contra el covid. Habría que agregar a los anteriores personajes, a Carlos Pozos alias Lord Molécula, a Patricia Armendáriz, a Antonio Attolini, a Felix Salgado Macedonio, a Verónica Islas, a Paul Velázquez, ahora ‘candidato del parche’ por Morena y, por supuesto, a Hugo López Gatell. Por mencionar solo algunos.

Tan solo recordar aquel “se la metimos doblada” de Taibo en la FIL de Guadalajara hace apenas dos años; la misma feria del libro que se dio el lujo de despreciar en su última edición porque se permitió que asistieran quienes no comulgan con su forma de pensar.

 De Fernández Noroña se tienen demasiadas ejemplificaciones, valgan dos. Primero, cuando con una falta de respeto absoluto y precaución sanitaria hacia quienes acudían a una sesión del INE, mantuvo su necedad de no usar el cubrebocas. Después, una vez con el resolutivo de una amonestación de la autoridad electoral y de su propia cámara legislativa, se da el lujo de no disculparse con la diputada Adriana Dávila a quien insultó con expresiones misóginas.

Recordemos, también, la necedad del gobernador de Baja California de no escuchar al INE ni al TEPJF y entender que su tiempo en el poder era de tan solo de dos años y no más.

Manuel Bartlett, quien prefiere fastidiar el futuro del país a permitir el uso de energías limpias, quemando combustóleo, carbón y, claro, instruyendo a la CFE elaborar un documento apócrifo que exculpara a la Comisión del apagón que se dio en gran parte de la República hace unas semanas.  

El desprecio que muestran Blanco (Morelos) y García (Veracruz) por sus gobernados sobrepasa los peores momentos del exgobernador priista Javier Duarte del bullanguero estado.

Mientras que Ackerman hace gala de cinismo al cobijarse con la investidura de su esposa, tal y como ocurrió en el programa de TV que él conducía al comportarse como un verdadero patán con su co conductora Sabina Berman. Ahora, para acabarla de amolar, al parecer ya lo han vuelto a premiar con un nuevo programa en Canal Once.

Quedan por mencionar el asunto de la youtubera, estudiante de medicina, quien sin ningún empacho hacia sus colegas, presumió en las redes que ella ya había recibido la vacuna, haciendo entender que se debía a un favoritismo por participar en las mañaneras. Adicionalmente, el asistente a las mismas, quien se burla de las personas que sufren la falta de un ojo y solo sabe ejercer violencia verbal en contra de las mujeres. Ellos, además del impresentable Lord Molécula @carlospozossoto

Por supuesto, ninguno tan arrastrado y lastimoso como Attolini quien está a punto de lograr ser candidato a una diputación por Torreón, Coahuila. Su único logro ha sido aceptar ser un bufón más de la 4T (y a ¡qué niveles!; hasta sus correligionarios partidistas, le hacen burla de tal grado de barbería). En el mismo rubro entran ahora quienes solían ser prestigiosos académicos. Ahí está Patricia Armendáriz (@PatyArmendariz) quien desde que se convirtió en relatora de la cena en la Casa Blanca solo ha demostrado una sed inmensa de ser reconocida por el presidente. Y no descansará hasta que este le dé algún puesto importante en el gabinete de la 4T.

Hay tres personajes más que no hay ninguna razón, pretexto o justificante para que continúen en la vida pública del país: Salgado Macedonio, quien va de candidato a la gubernatura de Guerrero por Morena. Con sus antecedentes ni siquiera debía haber sido considerado como candidato. @LOVREGA, quien solo sabe azuzar en las redes y desencadenar un ejército de bots para destilar violencia. Si le levantan el castigo en Twitter, debería actuar para promocionar a la 4T y sus hechos, no para confrontar, retar y lograr mayores divisiones sociales.

Pero el peor, el que más daño ha hecho al país es @HLGatell, quien en su soberbia supina ha sido capaz de decir que los asintomáticos contagiados de covid no contagian... El funcionario nunca renunciará a su cargo porque su sed de poder es aun mayor al número de muertos que carga por su obstinada altivez. Pero por eso es que el presidente AMLO lo debe correr.

Desmarcarse

La complacencia que expresan el primer mandatario y muchos de su círculo mas cercano en Presidencia hacia estos personajes solo les resta respeto y confianza. Además de que en nada ayudan en sostener su diatriba diaria de combate a los corruptos, ineficientes y oportunistas. Por el contrario, ellos son el recuerdo de que los políticos desastrosos buscan resguardo bajo cualquier ideología

Para mantener la promesa de ir desapareciendo relaciones de interés y gente despreciable en su gobierno, es momento urgente de que López Obrador comience por separarse totalmente de los indeseables, lo que por supuesto significa despedir a los que son funcionarios en el gabinete del ejecutivo.

 ¿Querrá hacerlo? Cabe la duda pues a veces pareciera que los más indeseables políticos son deseables para AMLO. Y es que el poder, que para él se presenta como una gran ilusión, a muchos críticos nos enseña que los gobernantes dejan de ver lo que resulta obvio.

 Seguramente el presidente dirá, como ya lo hizo, que no necesita darles la espalda a estos individuos que antes mencioné ya que en materia de apoyos “con eso tenemos”. Pero yo digo que es justamente por eso —ya que sigue contando con respaldo de sobra— que AMLO debe meter distancia de todos estos y otros tantos impresentables que deambulan en la 4T.