Columnas

López-Gatell: el contador público de muertes y contagios

López-Gatell, estratega contra el Covid-19

Desde Palacio solo da cifras, no salidas a la crisis. Son vidas y muertes, aunque para él solo son números. Triste “rockstar” de nuestra tragedia.

"No hay un crimen, no hay una evasión, no hay un engaño, no hay una estafa, no hay un vicio, que no viva gracias a la mentira."
 Joseph Pulitzer

Poco importan los semáforos —federal y locales— de la contingencia, si el propio coordinador de la estrategia contra el Covid-19 (incluyendo su componente de semaforización) dice que no se deben tomar en cuenta. Hugo López-Gatell invita a que “nos pasemos el alto”, cosa que le aprendió muy bien a sus jefes. Sí, al competente —eso no está en duda— secretario de salud federal, Jorge Alcocer, se le vio caminando sin cubrebocas en un parque público de la CDMX, señalizado como zona de alto riesgo de contagio. Del presidente AMLO mejor no hablemos.

Más de 21,000 muertos por el COVID en México; 1,044 registrados tan solo ayer domingo. 180 mil 545 infectados, 5 mil 343 más en un solo día.

No hay estrategia ni rumbo para atemperar la epidemia ni la crisis económica que le ha seguido —y seguirá. López Obrador sabe muy bien que esas dos batallas ya las perdió, pero desea evadir tal realidad (como muchas otras antes) y se va de giras (las cuales, el colmo, han sido dictaminadas actividades esenciales por el Poder Judicial).

Por lo anterior, en el léxico del primer mandatario, los cubrebocas no son prioritarios y la salida a la nueva normalidad, aunque pide mantenerse en casa, de hecho constituye toda una invitación a salir.

Ya lo he dicho antes en otras contribuciones, pero no me cansaré en repetirlo: la única estrategia que tiene la 4T para la pandemia es cuidar de la capacidad hospitalaria para la atención de pacientes Covid. Esto es, lo que se persigue es la NO saturación en los nosocomios; en lugar de lo prevenir que haya más mexicanos que necesitemos acudir a ellos en el mejor de los casos. La 4T está concentrada en cuidar la “salud” del sistema, no prevenir el contagio de los mexicanos.

El subsecretario Hugo López-Gatell se dedica a ser el diario “contador público de las muertes y contagios”, mientras la estrategia del presidente es escapar de esa realidad, dejar que esta caiga por su propio peso y, eso sí, asegurar la victoria morenista en el 2021.

No cuenta el dolor de ver a su país partido. Todo lo que ha sido su andar en los últimos 34 años es política, en este caso: mantener el control del Congreso federal en el 2021. Sabe que la mejor oportunidad de Morena NO radica en sus candidatos o en el don de sus gobiernos locales. No, radica en la figura de AMLO, y con sus giras busca mantener viva esa fuerza en las próximas elecciones.

Poco o nada habrá servido el que una buena parte de la población nos mantuvimos en cuarentena, pues el incremento en contagio y muerte son solo derivados de una deplorable decisión de “normalidad” sin el mínimo de medidas necesarias para establecerla, de dos meses en que se negó la seriedad del asunto y de medidas fallidas como importar respiradores, pero no contratar personal que lo sepa operar.

La pandemia es mundial sin lugar a dudas, pero la decisión y forma de tratar de domarla son internas y locales. Cada país ha decidido si seguir los consejos de la OMS (uso de cubrebocas, muchas pruebas, protección al personal sanitario, etc.) o no hacerlo. Las naciones que decidieron seguir los consejos de la OMS, prevenir a tiempo e imponer las medidas de aislamiento en la población (aclaro, nadie está hablando de violentar derechos humanos) han tenido mejores resultados.

Las cifras dadas de forma oficial nos ubican como el tercer país con más muertos por Covid a pesar de que somos el décimo país con mayor población. Y esta tendencia va a seguir ya que —ahora sabemos— el 50% de quienes se realizan pruebas de coronavirus están infectados.

Mientras el desempleo explota, la violencia se incrementa, los infectados y muertes continúan (y dizque se contabilizan), las prioridades del actual gobierno son las siguientes:

El subsecretario se da el tiempo para comentar sobre sus aspiraciones políticas; toda la 4T (empezando por el coordinador del combate al virus) sale a defender” a la secretaria Irma Eréndira Sandoval y López Obrador se dedica a salvar las elecciones.

El contador público de muertes y contagios no para, por lo visto es lo único que puede hacer cada tarde. Desde Palacio Nacional solo da cifras. Son vidas y muertes, aunque para él solo son números. Triste “rockstar” de nuestra tragedia.