Sin ironía

AMLO en conferencia de prensa 19 de febrero 2020
AMLO en conferencia de prensa 19 de febrero 2020.Galo Cañas/Cuartoscuro

Quienes dijeron ser diferentes han resultado ser diferentes sí, pero para peor. Se puede.

El camino al infierno está plagado de buenas intenciones.
Dicho

Andrés Manuel ironizó sobre que el Dr. Miguel Ángel Celis, ex director del Instituto Nacional de Neurología, sea una eminencia médica; poco importó que así lo considere la comunidad internacional de neurocirujanos por sus trabajos, investigaciones y atención a los pacientes.

La parte oficial de la destitución del Dr. Celis inicia con la visita sorpresa el 6 de febrero de Irma Eréndira a la institución, donde enfermeras y doctores se quejaron de falta de material médico. Un desabasto de proporciones nacionales, que en este caso fincaron como responsable de malos manejos al Dr. Celis. La parte no oficial, verificable en entrevistas anteriores a ello, es que sí existía desabasto y problemas de los cuales el propio Dr. Celis se había quejado antes en diversos medios, señalando que los errores eran resultado de las políticas implementadas en materia de salud de la 4T.

La falsa dicotomía

López Obrador vendió con éxito que terminando la corrupción se acabarían los problemas del país. Total, para él administrar un país “no requiere ciencia”. Así surgió la primera falacia: para gobernar no se requiere conocimiento (o no mucho), lo único que se necesita es ser honesto, como si fuesen características excluyentes. De hecho, ayer dijo: “quien sabe eminencia para qué, porque eso también decían de los tecnócratas, que eran eminencias y miren cómo dejaron al país; a veces eminencias para sacar provecho personal.”

Las experiencias de sexenios pasados y lo que va del actual son testimonio de que ambos casos (conocimiento sin honestidad y honestidad sin conocimiento) son dos combinaciones fatales. Deberíamos buscar el conocimiento/experiencia con honestidad. Exigir solo una, nos lleva a los problemas que enfrenta nuestro país.

Ejemplos de la 4T

No mencionaré los del último sexenio, pues los mismos fueron la plataforma para el triunfo de López Obrador. Me concentraré en los de la Cuarta Transformación, donde aparece la honestidad (y mismo eso, escasamente) pero la experiencia o conocimiento brillan por su ausencia. Los resultados son igual o peor de terribles a los del sexenio pasado.

— Manuel Bartlett en la CFE: su manejo de la Comisión ha resultado un desastre; comprando carbón que es el recurso más caro y contaminante para producir electricidad. El año pasado fue el de mayores pérdidas de la paraestatal.

— El uso del 50% de los ahorros para contingencias económicas, que en este sexenio con falta de eminencia ya utilizaron sin enfrentar ningún desastre natural o contingencia en general.

— La disminución en la creación de empleos. ¡Y vaya que el sexenio pasado ya era raquítica!, pero en este primer año la cifra fue menor a los creados en el 2018. Lo mismo para la economía que pasó de un ramplón crecimiento del 2% anual a un 0%

— Los libros gratuitos de texto. Hasta el 2018 llegaron en tiempo y forma a todas las escuelas del país. No importaba que a algún secretario solo le gustara “ler”. En cambio, en el 2019, en muchos puntos de la geografía nacional se echaron de menos los libros que nunca llegaron.

— Increíble que aún con la corrupción “que hoy no existe”, hasta el 2018 existiesen las guarderías para los pequeños y los refugios temporales para mujeres violentadas. 

— Mientras, el Seguro Popular con todo y su corrupción, alcanzaba para dar medicinas oncológicas a enfermos con cáncer y el IMSS daba en tiempo y forma los antivirales para los enfermos de SIDA. Ahora con honestidad y sin eminencias, hay desabasto.

— No olvidemos los bosques. Hasta hace pocos años existía un rubro para guardabosques y para los pobladores cercanos a los mismos para mantener las sendas limpias y con ello evitar el desbordamiento de los fuegos. Los cuales arrasaron miles de hectáreas el año pasado por falta de presupuesto para dicha labor.

— La desaparición de las escuelas de tiempo completo, donde los estudiantes podían estar hasta las 6 de la tarde, para que tuvieran una educación más completa (o por lo menos vigilados) mientras sus padres trabajan; una cuestión de ahorros en una nueva honestidad, que mandará a los jóvenes a las calles sin vigilancia.

— El aeropuerto de Texcoco, símbolo de corrupción del sexenio de EPN, pero que en números ya resultó menos caro que Santa Lucía.

Ejemplos hay también en turismo, agricultura y muchas otras ramas. Fatal que quienes dijeron ser diferentes han resultado ser diferentes sí, pero para peor. Se puede. 

0
comentarios
Ver comentarios