10 gobernadores piden la renuncia de López-Gatell; la undécima hizo algo más duro

Sheinbaum y López Gatell
Sheinbaum y López-Gatell, sana distancia
Quien con niños y niñas se acuesta, amenace mojado.
Refrán

“Los gobernadores de 40 millones de mexicanos y mexicanas, demandamos al Gobierno Federal la salida inmediata de Hugo López-Gatell y que se ponga al frente, a un experto en la materia, con conocimiento y humildad para entender en toda su dimensión los temas de esta crisis de salud tan grave como la que estamos atravesando”

Firman lo anterior:

1.- Ignacio Peralta, gobernador de Colima

2.- Marín Orozco, gobernador de Aguascalientes

3. Javier Corral, gobernador de Chihuahua

4. Miguel Ángel Riquelme, gobernador de Coahuila

5. José Rosas Aispuro, gobernador de Durango

6. Diego Sinhue Rodríguez, gobernador de Guanajuato.

7. Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán

8. Jaime El Bronco Rodríguez, gobernador de Nuevo León

9. Francisco Javier García Cabeza de Vaca, gobernador de Tamaulipas

10. Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco

La undécima

Por disciplina partidista, pero sobre todo por su absoluta lealtad al presidente López Obrador, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, no ha pedido la renuncia del doctor Gatell, ya reprobado como epidemiólogo en jefe.

Sheinbaum simplemente dijo que apoya al gobierno federal de Morena, encabezado por Andrés Manuel, pero que ello no significa que no pueda estar en desacuerdo con sus integrantes, y desde hace muchos meses resulta evidente que nomás no coincide con el rockstar de la epidemiología.

Como Sheinbaum, activista de muchos años en la izquierda mexicana y respetada científica en la UNAM, ahora también es política, por eso dijo seguramente riéndose por dentro de su ser, después de afirmar que no está de acuerdo con Gatell, que este hombre “ha hecho un buen trabajo”.

Gran eufemismo eso de  “ha hecho un buen trabajo” un tipo mareado por los reflectores con quien ella nomás no está de acuerdo.

¿Eufemismo? Según la Real Academia Española, “manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”.

Andrés Manuel no pocas veces ha citado un dicho del noreste de México: “Nadie le da de patadas a un perro muerto”. Al menos la jefa de gobierno no lo va a hacer.

En la mañanera de hoy se habló especialmente de dos temas relacionados con la salud fundamentales para la 4T: la posibilidad de comprar medicamentos en el extranjero —dejando participar a las farmacéuticas locales en las licitaciones— y el hecho de que México ya está dentro de los países que recibirán de inmediato la vacuna contra el coronavirus.

Como anoche Gatell se peleó con los gobernadores y los amenazó con meterlos a la cárcel —¿en serio tiene facultades para ello?—, AMLO decidió no invitarlo a la mañanera más trascendente relacionada con el sector salud.

Por eso, porque nadie da de patadas a un perro muerto (AMLO dixit) Sheinbaum no se sumó a los 10 que piden la renuncia del epidemiólogo. Ella, la undécima, se conformó con decir que no está de acuerdo con el doctor Gatell, pero que este en su derrota ha hecho un buen trabajo. Durísimo golpe.

Y es que ¿buen trabajo con la pandemia fuera control? Pero la culpa no es toda de López-Gatell; el presidente López Obrador lo apapachó de más. No recordó el experimentado Peje que todo aquel, toda aquella que se acuesta con un niño, una niña, amanece mojado.

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