Una huerta de Maderos

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Militares escenifican Revolución MexicanaEspecial

La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México publicó un tuit con la siguiente leyenda: “15 de julio de 1914. Victoriano Huerta renuncia a la presidencia de México ante el inevitable avance triunfal de las fuerzas constitucionalistas”, acompañado de una fotografía de Francisco I. Madero, lo cual generó burlas y cuchufletas de los usuarios de la red.

A primera vista, esto podría parecer un error; más como el médico me recomendó ser lo más positivo posible (ya que el optimismo sube las defensas contra el coronavirus), yo he visto las siguientes posibilidades positivas para interpretar la información.

Lo primero que se puede argumentar es que la relación entre el nombre de Huerta y el retrato de Madero no es literal, sino que exige una participación intelectual del receptor, ya que Huerta y Madero están relacionados por la Decena Trágica, donde el dictador mandó a asesinar a un baluarte de la Revolución Mexicana, la cual infundió fuerza y valor a Francisco I. Madero para contender democráticamente contra el dictador (en aquel entonces Madero no sabía que, una vez que la Revolución se volviera gobierno, se substituiría el asesinato por los “mapaches” y el “ratón loco”).

Mediante la interpretación exegética de la información (a la manera de los judíos que comentan la Torah, los católicos la Biblia y los musulmanes el Corán), se puede comprender de manera más profunda el significado de nuestra gesta heroica.

Otra posibilidad es que, quienes conocen a Francisco I. Madero (al menos por algunos billetes) digan: “Ay güey, no sabía que era I. Madero… y Huerta”, y googlén la información, percatándose de la existencia de Victoriano Huerta, cuyas malas acciones deben estudiarse, conocerse y jamás olvidarse.

Quienes tienen nociones del constitucionalismo, se extrañará que ni siquiera por error se hayan equivocado poniendo a Venustiano Carranza, lo cual refuerza los conocimientos de historia de México.

También se puede tener una interpretación metafórica, pues Victoriano Huerta era alcohólico y marihuano, de tal manera que la substitución de un retrato por otro, simboliza poéticamente que uno no puede trabajar en estados alterados de conciencia, pues se pueden cometer equivocaciones garrafales al diseñar un aviso conmemorativo: “No seas vicioso como Huerta, mantén tu mente sana en cuerpo sano, cómo Madero”.

Está la interpretación plástica, al estilo del gran pintor surrealista René Magritte, como paráfrasis de su obra: “Esto no es una pipa” (en este caso: “Este no es Huerta”).

Por último, tenemos la opción capciosa, donde deliberadamente se genera un malentendido para mantener despierta la mente del espectador, y ejercite su inteligencia.

Como sea, en ninguna parte se dice: “El nombre mencionado corresponde al retrato”, reduciéndose las posibilidades de error, como ha pasado otras veces con dicha Secretaría, como el 24 de Mayo, cuando publicó que Amado Nervo era uruguayo (una licencia poética, ya que la sensibilidad no tiene fronteras ni nacionalidades); el 19 de enero, que celebró el natalicio del “jaliciense” José Alfredo Jiménez (no importa que el compositor sea guanajuatense, ya que escribe música para mariachi, agrupación musical de origen tapatío que que representa nuestra nacionalidad en el mundo), y que en febrero del 2019 haya publicado que “el 5 de Febrero se celebra la batalla de Puebla”, ya que los poblanos enfrentan batallas diariamente, contra el huachicoleo y el feminicidio, entre otras broncas.

En fin, debemos aprender a percibir positivamente, y no lanzarnos a criticar a los demás, como si fuéramos tan perfectos.

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