Columnas

Un sueño ajeno

Fingiré ser un pájaro y me iré volando, me iré volando.Especial

Me puse de rodillas, acerqué mis manos al fuego. Todo se calmó.

 

Una noche oscura sin luna descubrí que las ramas gruñen cuando las pisan. Levanté la cabeza, desee fueran más grandes y puntiagudas mis orejas, solo escuché los hilos del viento en el bosque.

Aticé la fogata con un leño temiendo fueran lobos escondidos; de la brillante luz del fuego, dos lenguas me parecieron figuras humanas de brujas abrazadas, extrañamente vestidas: una con ropajes persas, la otra con mantos de los dorios.

Alcé la vista.

La vía láctea.

Me dije, fingiré ser un pájaro y me iré volando, me iré volando.

– No lo harás

Escuché burlonamente dentro de mí.

Las estrellas estallaron en el cielo negro, parpadeando se fueron muriendo...

Me puse de rodillas, acerqué mis manos al fuego. Todo se calmó.

J A Dorbecker

@PepetonD