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TV Azteca y Javier Alatorre: Cuando la libertad de extorsión es un acto criminal -casi- terrorista

Javier AlatorreInternet

Pareciera que TVAzteca - y los autores intelectuales del golpe que dieron anoche- eso quisieran: Elevar la tendencia de contagio

 

“Como todas las noches, el Subsecretario de Salud Hugo López-Gatell encabezó la conferencia sobre las cifras de contagio y fallecimientos por COVID19 en México. PERO SUS CIFRAS Y SUS CONFERENCIAS ya se volvieron IRRELEVANTES. Es más, se lo decimos con todas sus palabras: YA NO HAGA CASO A HUGO LÓPEZ-GATELL”Javier Alatorre

Hay palabras que tienen una capacidad destructiva a niveles criminales, como las pronunciadas anoche por el conductor de TVAzteca, Javier Alatorre. No es una exageración ni una declaración alarmista. Comenzando por el uso indebido del espectro radioeléctrico, que es un bien público y violentando el derecho a la información, salud y seguridad de las audiencias, que enfrentamos la pandemia más agresiva de las últimas décadas.

En el noticiero nocturno, a través de varios micro-reportajes basados en especulaciones sobre las cifras dadas por Gobernadores, Azteca Noticias hizo lo impensable: un llamado a la desobediencia de las medidas para evitar contagios en plenos tiempos de pandemia.

 

Los “Hechos”

Tras llamar “exagerado” al Doctor López-Gatell, Alatorre pidió ignorar las indicaciones oficiales que emiten las autoridades durante el informativo nocturno de “Hechos”. En los reportajes, basado en declaraciones de gobernadores como Jaime Bonilla, de Baja California y utilizando a personas que pasan un mal momento, corresponsales de TVAzteca señalaron mentiras -sin pruebas-.

Esto no es periodismo ni crítica, de ninguna manera puede escudarse en la libertad de expresión, sino que parece más bien, una deformada “libertad de extorsión” que las televisoras -y sus dueños- han manejado por años, a capricho para presionar a los gobiernos. Es desinformación letal: En plenas vísperas de la fase 3, llamaron a la confusión.

Así como la cabeza financiera de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego ha colocado las ganancias económicas por encima de la salud y la vida de sus colaboradores, así este viernes utilizó el poder mediático de la segunda televisora más vista para desacreditar políticamente una estrategia que esta salvando vidas. Eso no es un asunto cualquiera.

De por sí, un empresario que pone la vida de sus colaboradores en riesgo, ya es cuestionable. Aquel que, teniendo millones y generando ganancias permanentes, deja de pagar impuestos, comete un delito (evasión/elusión fiscal). No pagarlos, en plena crisis sanitaria, ya de por sí, es un acto criminal.

¿Pero utilizar los tiempos de televisión abierta para dar mensajes que ponen en riesgo a miles de personas que se informan a través de este noticiero? Es simplemente un atentado contra la sensatez. No sólo es mezquino llamar al caos, pidiendo a las personas que dejen de atender las medidas oficiales. Es un llamado criminal: Desacreditar las voces especialistas, autorizadas, encargadas de contener la propagación del virus en nuestro país, implica sencillamente, llamar al contagio.

No es únicamente inmoral -si es que la categoría resulta pertinente-, es también ilegal. La cuarentena así como la sana distancia, el decreto para unificar la atención médica en hospitales privados sin costo para quienes lo requieran y todas las medidas que, al momento, se han tomado, forman parte de la seguridad nacional: el coronavirus es una amenaza muy seria. La Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión -en el uso del espectro público- establece claramente los derechos de las audiencias y los límites de las concesionarias. En el artículo 117, por ejemplo, ante la “grave alteración del orden público o cuando se prevea algún peligro inminente para la seguridad nacional (como los contagios masivos que está provocando Javier Alatorre), la ley permite que el Ejecutivo Federal, haga la requisa de los bienes muebles e inmuebles y derechos necesarios para operar y disponer de todo ello como lo juzgue conveniente.

Secretaria de Gobernación e IFT: Urge aplicar sanciones

TVAzteca merece la estricta aplicación de la ley, con sus respectivas sanciones, mínimamente una multa, cuya facultad está dentro de la Secretaría de Gobernación.

Esta es la oportunidad histórica de Olga Sánchez Cordero para defender a las y los mexicanos de aquellos propagadores de terror y traficantes de datos.

Llamar a “no hacer caso” así como la simple sugerencia de que hay datos falsos en las cifras oficiales es una amenaza al orden público, pues si bien, hay personas que por sus actividades simplemente no pueden parar, salir a la calle sin necesidad y seguir en sitios concurridos no aplanará la curva de contagio. Al mismo tiempo, es una ofensa contra miles de trabajadores de la salud que están en la primera línea de batalla atendiendo a portadores de COVID19 y arriesgando sus vidas. Es una ofensa contra los que han perdido a familiares y contra quienes yacen a la espera de sus seres queridos afuera de los hospitales.

Pareciera que TVAzteca - y los autores intelectuales del golpe que dieron anoche- eso quisieran: Elevar la tendencia de contagio, manipular de forma criminal haciendo que la ciudadanía tenga incertidumbre, estimular a que los más crédulos se contagien de COVID19 saturando hospitales y entonces, creando la tragedia que propagan.

Después de todo, la manipulación psicológica, el “gaslighting” masivo que hace TVAzteca y algunos comunicadores, es otra forma de terrorismo, que según el diccionario RAE es una “Forma violenta de lucha política, mediante la cual se persigue la DESTRUCCIÓN del orden establecido o la creación de un clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población en general”. El llamado a la desobediencia pone en riesgo la vida de millones y desafía la estrategia de emergencia sanitaria.

No es menos importante, pero sí urgente, que se nombre a una o un Comisionado del Instituto Federal de Telecomunicaciones, organismo autónomo con plenas facultades para la defensa de las audiencias.

 

¿A quién le interesa desacreditar a López-Gatell y por qué hacerlo a costa de vidas?

Es claro que hay intenciones políticas en desacreditar la voz de López-Gatell, por eso es aún más ruin. Quitando todo adjetivo emotivo, hay especulación respecto de las motivaciones que pudieran tener para el golpe de anoche: desde las sanciones anunciadas por el Presidente a los empresarios que han dejado de pagar cifras millonarias de impuestos; las medidas de la Secretaría del Trabajo contra aquellos que han desacatado las medidas de sana distancia poniendo en riesgo a trabajadores y la más perversa de todas: desacreditar a López-Gatell por la proyección política que la crisis le ha dado.

Podría leerse como un desplante directo hacia el Presidente, que paradójicamente, hace 18 días celebraba uno de los convenios más favorables para Grupo Salinas; una suerte de demostración de fuerza igualmente insana para la democracia que cualquier abuso de poder. Eso no puede ser calificado como menos que un intento de chantaje o extorsión.

Soy testigo de que trabajan incansablemente. Las personas que se dedican a la salud, desde quienes limpian hospitales, enfermeras y enfermeros, doctoras y doctores que arriesgan sus vidas; muchas personas que, ayudando, se han contagiado y la cabeza de la estrategia para contener al COVID19: Hugo López-Gatell. Es absurdo pensar en que el presidente habría permitido un golpe de esta magnitud. EL autosabotaje en tiempos de crisis simplemente es inconcebible. Pero ¿Jaime Bonilla, electo por MORENA, sembrando la semilla de la duda sobre el número de casos cuando se ha explicado, de sobra y hasta en comunicación directa, el modelo Centinela?

Definitivamente, ni las televisoras, ni los opositores, mucho menos los integrantes de la 4T tienen derecho a golpear políticamente con la crisis ni con la tragedia. La unidad debe dejar de ser un simple llamado, tiene que ser una obligación y de carácter perfecto.