El secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, advirtió ante un grupo de legisladores de Morena en la Cámara de Diputados que para este año y el próximo se avecina un panorama económico desalentador debido a que, para combatir la pandemia de coronavirus, se utilizaron “los guardaditos” que tenía el gobierno federal y estos ya se terminaron.

La información proporcionada por el titular de Hacienda ante los parlamentarios acerca de que para el año próximo no se contará con recursos provenientes de los fondos de Estabilización de los Ingresos Presupuestales y de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas, así como de otros “guardaditos”, ya que estos ya fueron absorbidos para enfrentar la pandemia de Covid-19, llenó de alegría a los adversarios y enemigos del Gobierno de la Cuarta Transformación; pero la actual administración podría tener un as bajo la manga y al contar con ingresos extraordinarios a través de los remanentes del Banco de México (Banco de México) para la reactivación económica del país.

Los remanentes de operación del Banco central provienen de la revaluación de las reservas internacionales y de los ingresos derivados de las diferencias entre los intereses que la institución financiera cobra y paga a los intermediarios financieros. Banxico obtiene la mayoría de sus remanentes de la venta de dólares a mayor precio del adquirido al comprarlos, con lo que obtiene una “ganancia”, y es mayor el beneficio cuando más depreciación hay del peso frente a la divisa estadounidense.

Banco de México puede tener ganancias y pérdidas a lo largo de su ejercicio, pero esta banca central no tiene un propósito de lucro, por lo que la institución que ahora dirige Alejandro Díaz de León, tras constituir reservas, está obligado a entregar a la Secretaria de Hacienda el importe de remanente de operación, si es que existe.

El Artículo 19 BIS de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria marca el destino de los remanentes de la Banca Central y estipula que cuando menos el 70 por ciento de estos son para la amortización de la deuda pública del Gobierno Federal y el monto restante se destinará a fortalecer el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestales.

En abril del 2017, la Secretaría de Hacienda anunció que Banxico había entregado un remanente de operación por 321 mil,653 millones de pesos al gobierno federal, monto que aproximadamente representaba 1.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). El capital contable del banco central mexicano fue negativo en 2017, 2018 y 2019 por lo que no entregaron en estos años recursos por ese concepto.

La volatilidad que ha tenido el tipo de cambio del peso frente al dólar por el efecto de la pandemia de Coronavirus, que ha provocado la depreciación de la moneda mexicana, podría registrar que el remanente de operación del Banco de México sea histórico para este 2020 de alrededor de 500 mil millones de pesos, según pronósticos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), que preside Ángel García-Lascurain Valero.

Para que el gobierno de México pueda usar los ingresos extraordinarios que recibirá el próximo mes de abril del 2021 por parte de la Banca central para la reactivación de la economía se tendrá que cambiar el etiquetado de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria para el uso de estos recursos.

Vidal Lleneras Morales, como diputado federal de la fracción parlamentaria de Morena, envió en mayo de 2017 una iniciativa de proyecto de decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria para que los recursos extraordinarios provenientes de los remanentes de Banxico se usen como erogaciones adicionales a las aprobadas por el Congreso en el Presupuesto de Egresos y que gran parte de estos recursos sean utilizados para programas de infraestructura.

La propuesta del hoy alcalde de Azcapotzalco, de la Ciudad de México, no prosperó, pero se debería de rescatar la iniciativa para el uso de los ingresos extraordinarios en la reactivación de la economía.

Las obras de infraestructura son un factor indispensable para el crecimiento de la economía en su conjunto, para superar la pobreza y la marginación e incrementar la competitividad; facilitan el traslado de las personas, los bienes y las mercancías, al mismo tiempo que permiten que los servicios de educación, salud y seguridad pública fundamentalmente, lleguen a la población con calidad y oportunidad. Es por ello que hay que aumentar el presupuesto para la construcción de proyectos y para que haya una reactivación efectiva de la economía.

La construcción está ligada a 66 ramas de la actividad económica, además de que esta industria crea un número muy grande de empleos, por lo que es necesario aumentar el gasto público en este sector con los recursos provenientes del remanente del Banco de México.

El Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS), que es un fondo que tiene como objetivo "fundamental el financiamiento de obras, acciones sociales básicas y a inversiones que beneficien directamente a población en pobreza extrema, en localidades con alto o muy alto nivel de rezago social conforme a lo previsto en la Ley General de Desarrollo Social, y en las zonas de atención prioritaria”, pero este no ha cumplido sus objetivos, por la falta de una eficiente supervisión del gasto de los recursos de este Fondo, pero un efectivo manejo aunado a una ampliación de su presupuesto serviría mucho para reactivar la economía.

El presupuesto de egresos 2020 contempló para el FAIS, 7,592,699,250 de pesos para financiar obras de infraestructura básica "que beneficien directamente a población en pobreza extrema, localidades con alto o muy alto nivel de rezago social conforme a lo previsto en la Ley General de Desarrollo Social, y en las zonas de atención prioritaria”.

Las obras públicas que financia el FAIS a través del Fondo de Infraestructura Social Municipal son “agua potable, alcantarillado, drenaje y letrinas, urbanización, electrificación rural y de colonias pobres, infraestructura básica del sector salud y educativo, mejoramiento de vivienda, así como mantenimiento de infraestructura, conforme a lo señalado en el catálogo de acciones establecido en los Lineamientos del Fondo que emita la Secretaría del Bienestar”.

En mi opinión el presupuesto para proyectos de infraestructura del FAIS debería de aumentar en un 100 por ciento en 2021 y usar los recursos del remanente del Banco central, con lo que se impactaría impactará positivamente el empleo y a la industria de la construcción y elevará el bienestar de la población de zonas con alta marginación.

La alegría que causó a los adversarios y enemigos de la Cuarta Transformación, las advertencias del Secretario de Hacienda, Arturo Herrera de que se acabaron los “guardaditos” que tenia la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador para la estabilidad de las finanzas publicas y que se tendrá que recortar el presupuesto para el 2021, se podría venir abajo con el “guardadito” que significa los remanentes de Banxico.