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Pero en el fondo de esta guía hay mucho más que buenos propósitos, se trata de un modelo propagandístico que raya en un culto casi religioso.

El presidente Andrés Manuel López Obrador presentó la “Guía Ética”, que es su compromiso 95 de los 100 a los que hizo referencia el primero de diciembre de 2018 y cuyo objetivo es ser la guía de la transformación de México.

La presentación que hizo en la mañanera del miércoles fue como estar en un templo evangélico, donde sus apóstoles leyeron los principales puntos que componen la guía, llena de lugares comunes y preceptos que poco o nada se cumplen en el gobierno de la 4T.

El evangelio según Epigmenio

Aunque se mencionó, su elaboración no tiene que ver con una consulta plural. En mi opinión, basada en mis deducciones,  estuvo a cargo de una sola persona, su publirrelacionista, realizador de las mañaneras y de sus principales actos, el productor de cine y TV Epigmenio Ibarra.

En el comité que preparó esta “Guía”, participa Verónica Velazco, esposa de Epigmenio; Pedro Miguel, colaborador de La Jornada y eventualmente en Servicios Argos Informativos, y el vocero del presidente Jesús Ramírez.

Los otros integrantes del Comité son gente del camarada presidente, como el fiscal electoral José Agustín Ortiz Pinchetti, quien colabora con él desde que fue jefe de gobierno de la CDMX y Enrique Galván Ochoa, columnista y comentarista de La Jornada y de Aristegui Noticias. Todos ellos, propagandistas de AMLO y de la 4T.

Esta es la palabra de Andrés

Pero en el fondo de esta guía hay mucho más que buenos propósitos, se trata de un modelo propagandístico que raya en un culto casi religioso, que promueve una fe inquebrantable y legitimadora de AMLO.

Tampoco es un modelo novedoso, pero eso sí, muy efectivo para los líderes fascistas que lo han utilizado.

La elección de Epigmenio Ibarra, el publicista de la 4T, del modelo para encumbrar al compañero presidente López Obrador, resulta por decir lo menos, cuestionable.

Para las mañaneras —como lo dijimos en este mismo espacio en mayo de este año— se basó en una fórmula similar a la de los nazis, quienes convirtieron la propaganda en una "nueva arma" para convencer al pueblo e imponer su visión del mundo y del Estado.

Ellos controlaron y utilizaron los medios de comunicación para dominar e influir sobre las masas, así alinearon al pueblo alemán en contra de un enemigo colectivo: los judíos y los comunistas.

AMLO encontró a ese enemigo colectivo en una masa abstracta —donde cabe quien sea necesario— y que llama indistintamente “neoliberales”, “corruptos” o “conservadores”.

AMLO nos repite miles de veces que todos los males que aquejan al país son culpa del neoliberalismo, de sus predecesores, de sus adversarios, de la prensa vendida y del mal, que es la corrupción. El propagandista de Hitler, Joseph Goebbels señalaba en su manual de propaganda: “Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento…”

Goebbels

Goebbels, el creador de la campaña de manejo de masas para el régimen Nazi, estaría orgulloso de la 4T.

Aunque la similitud del manual de Goebbels con la propaganda de AMLO pueda ser “mera coincidencia”, el compañero y camarada presidente fue mucho más allá y, así como Hitler escribió su libro Mi Lucha para justificar su poder fascista imponiendo sus principios básicos, ahora AMLO hace lo mismo con su guía ética.

La importancia que otorgaba Adolf Hitler a la propaganda política no era ningún secreto. Casi todas las ideas que terminó llevando a la práctica, estaban plasmadas en su libro Mi lucha, incluso le dedicó dos capítulos a la propaganda. “Pronto me di cuenta de que el uso de la propaganda es un verdadero arte que ha permanecido prácticamente desconocido para los partidos burgueses”.

La distribución de esta guía será en primera instancia, según informó el propio López Obrador, entre los más de ocho millones de adultos mayores que reciben un apoyo del gobierno. Es decir, el adoctrinamiento a las masas se hará a través de sus programas sociales.

La Guía Ética de AMLO apunta para convertirse en uno de los instrumentos más afinados para el control político y de masas, con ella pretende difundir su visión y sus valores y, como en la Alemania de Hitler, imponer un solo pensamiento.