“El contexto de inseguridad e impunidad en el que vive nuestro país y estado, exige que se refuercen las estrategias de seguridad e impartición de justicia. Es urgente que se implementen medidas para evitar que esto siga sucediendo”.

Así lo demandó la Máxima Casa de Estudios del Occidente del país, la Universidad de Guadalajara, a través de un comunicado hace algunas semanas, luego de que una de sus estudiantes fuera denunciada como desaparecida y posteriormente encontrada sin vida, presumiblemente victima de feminicidio.

Atzhiri Paulina Sánchez Sánchez, quien era estudiante de la Universidad de Guadalajara (UdeG), fue asesinada y su cuerpo hallado dentro de un estacionamiento en el centro de la capital jalisciense, a escasas cuadras del Palacio de Gobierno de Jalisco, haciéndonos recordar otro feminicidio registrado en abril pasado cuando una joven de nombre Vanessa, fue ultimada por su pareja sentimental a las puertas de Casa Jalisco.

La desaparición de Athziri fue reportada por sus familiares la tarde del jueves 17 de octubre, indicaban que la chica se había dirigido al centro de la ciudad para hacer un pago pero ya no regresó a su hogar; algunas versiones señalaban que subió al edificio del estacionamiento a tomar una fotografía y ahí encontró la muerte por estrangulamiento, de ahí que las investigaciones estuviesen dirigidas a un posible feminicidio, pues no se descartaba que la víctima conociera a su agresor.

La joven cursaba el tercer semestre de la licenciatura en derecho, en el sistema semiescolarizado del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la UdeG.

La comunidad universitaria de la casa de estudios que una vez más manifestó su malestar, lamentó el fallecimiento y las circunstancias en que se dieron los hechos, exigieron a las autoridades agilizar las investigaciones para encontrar a los responsables y llevarlos ante la justicia a la mayor brevedad, según se manifestaba en el boletín.

Mientras tanto, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Guadalajara había emitido un mensaje en en el que también denunciaban el asesinato de la joven, al tiempo que La Fiscalía del Estado informaba que investigaba el caso bajo el delito de feminicidio.

Días antes, Eliza, la dueña de un puesto de comida del Mercado de Abastos de Guadalajara fue asesinada a balazos cuando apenas iba a abrir su negocio.

Ella vendía comida corrida con varios guisos en el local que heredó de su madre en la Calle 4, cerca del cruce con Mandarina, por lo que los comerciantes la conocían desde hace años y les parecía una persona tranquila.

El viernes 11 de octubre a las 7:30 horas, un joven de alrededor de 25 años con vestimenta oscura se acercó a Ely y le disparó por lo menos cuatro veces con una pistola.

Por cámaras de seguridad de negocios aledaños y del C5 de Guadalajara, las autoridades supieron que el asesino escapó corriendo hacia Avenida del Mercado y luego hacia Avenida Lázaro Cárdenas, donde se subió a un taxi.

Ely quedó dentro de su local con tres impactos en la cabeza y uno en el pecho; cuando paramédicos arribaron solo pudieron dictaminar su muerte.

Los decesos de Athziri de 21 años de edad y Ely de 42, forman parte de la estadística que suma hasta este momento en Jalisco al menos 230 féminas muertas de manera violenta, 36 de ellas víctimas de violencia de género: 10 más que en todo 2018.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG), ha revelado que el perfil promedio en esta funesta estadística del feminicidio es de mujeres menores de 30 años, solteras y empleadas.

En un documento se consigna que de 2010 a 2017 fueron registrados, por fuentes oficiales, 962 homicidios de mujeres en esta entidad. Indicaron que 55 por ciento de las agresiones ocurrieron en la vivienda de la propia víctima y el agente causal más frecuente en las agresiones contra mujeres son las armas de fuego.

Además, sostuvieron que en el hogar se corre mayor riesgo de que las mujeres sean asesinadas y una mayor cantidad de homicidios ocurren durante los fines de semana, de viernes a domingo.

En la investigación no se utilizó el término “feminicidio”, ya que esta denominación se refiere a los homicidios de mujeres por motivo de género, y la información a la que echaron mano no especifica si fueron cometidos por esta causa.

Jalisco cuenta con dos Alertas de Violencia de Género. Una emitida por el Gobierno Federal y otra por el Gobierno del Estado.

Ninguna ha logrado impactar en la reducción del número de muertes violentas en mujeres. Tampoco hay políticas públicas.

Este 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, y en este contexto es preciso recordar que el tema sigue pendiente, y es necesario se trabaje de manera coordinada entre instituciones de gobierno, organismos, y sociedad civil para y en beneficio de las mujeres, sin falsos protagonismos que en nada abonan a la emergencia que también se vive lamentablemente en este tópico.

Baste mencionar que no se puede prevalecer inmunes cuando la estadística nos dice que las mujeres están muriendo y los responsables están prófugos.

Un corte hecho tres meses antes de que termine 2019, en septiembre, ya había 194 carpetas de investigación por homicidio doloso a mujeres y 36 carpetas de investigación por feminicidio. A la fecha, ninguno de los feminicidas está sentenciado, 20 se encuentran tras las rejas, vinculados a proceso; y los otros 16 están en investigación o, la mayoría, huyendo de la justicia.

Pero tampoco podemos cerrar los ojos y limitarnos a ver solo un lado de la moneda ni entender el feminicidio como un acto en el que son exclusivamente los hombres los que atentan contra las mujeres. La violencia es un problema social que no distingue género, el masculinicidio también debe ser un tema en el que las autoridades deban poner atención, sin menoscabo de que se empiecen a generar acciones tan significativas como la que llevaron a cabo de manera conjunta el pasado lunes el Ayuntamiento de Zapopan y la Universidad de Guadalajara, que en respuesta a la exigencia de organizaciones civiles anunciaron la cancelación de la presentación que tenía programada para el próximo 29 de noviembre el cantante Gerardo Ortiz en el Auditorio Telmex, a quien ya se había calificado de persona no grata por promover presuntamente la violencia hacia las mujeres a través a de sus videoclips y canciones.

Así pues, tendremos que dejar de ver situaciones cotidianas como la música de este cantante o de otros que escuchan mayormente los jóvenes y adolescentes en géneros musicales como el regueton, donde otros cantantes también hacen apología de la violencia hacia la mujer y nadie censura ni sus presentaciones ni la programación en las estaciones de radio. La violencia que genera violence tiene que dejar de verse como parte de la normalidad.

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