La economía de la desigualdad

Dinero
 Para que existan condiciones económicas para que un régimen capitalista funcione de manera correcta debería de haber un cierto grado de desigualdadMoisés Pablo/Cuartoscuro

El capitalismo en sociedades tan impares como las que tenemos ahora solo hace que las diferencias entre los que más tienen y los que menos tienen se amplíen

La idea de vivir en una sociedad capitalista es una idea buena. El capitalismo fomenta la competencia y el crecimiento de los que están envueltos en ella. El crecimiento hace que los consumidores encontremos mejores productos a precios más competitivos y que tengamos el dinero suficiente para pagarlos. Los productores reciben el dinero justo para poder producir lo que compramos y les queda una ganancia para poderla invertir en mejorar su producto y comprar lo que otros producen. Esto sería en el mundo ideal, pero no lo es así.

El capitalismo en sociedades tan impares como las que tenemos ahora solo hace que las diferencias entre los que más tienen y los que menos tienen se amplíen y con esta ampliación se generan muchas más cosas, pobreza, polarización y todos los problemas que hoy en día vivimos en nuestra sociedad.

Querer reducir la desigualdad no te hace comunista esto lo dice el economista Martin Ravallion, que formó parte del Banco Mundial en una entrevista que le hizo Ignacio Fariza para el periódico español El País.

¿Es toda desigualdad siempre mala? No, no es cierto. Hay ciertos niveles de desigualdad que son positivos en términos de incentivos, para el crecimiento y para la propia reducción de la pobreza.” comenta Ravallion en su entrevista.

“Hay que enseñar más a la gente cuán costosa es la desigualdad. No solo es ética y moralmente repulsiva: también es una mala noticia para el crecimiento económico. Si no gestionas bien la desigualdad no tendrás mucho crecimiento y tampoco aprovecharás los beneficios del mismo. Todo está conectado”, dijo Ravallion sobre la desigualdad.

Al final no se habla sobre una desigualdad cero sino sobre una pobreza cero donde exista un grado saludable de desigualdad para generar ese incentivo para mejorar.

 

¿Se ha puesto a pensar en los productos que compra en el supermercado y a quién le está dejando su dinero?

En un artículo del sitio Magnet escrito por @mohorte nos muestran quién se está llevando nuestras quincenas. Con las diferencias y limitaciones que pudiéramos tener por zona geográfica en el país y con países diferentes, una gran mayoría de lo que se consume en el mundo se lo llevan 9 multinacionales.

Estas tienen un amplio abanico de productos y pudiera ser que tienen a cientos de empleados en sus departamentos operativos, pero al final, todo el dinero se va a una misma canasta.

 

En febrero de este año se hablaba de cómo en Veracruz se oponía a la construcción de una planta procesadora de café por razones ecológicas y sobre todo económicas.

Veamos las razones económicas y por qué esto da a una economía de la desigualdad.

El costo internacional del kilo de café al 8 de noviembre es más o menos de 5.58 pesos por kilo de mezcla arábiga de México. Se requieren alrededor de 46 kg de café verde para hacer 18 kilos de café soluble. 46 kilos de café verde cuestan 256.68 pesos, 18 kilos de café soluble están a precio de venta al consumidor a 6,560 pesos. Los productores de café le están sacando al menos 25 veces el costo de materia prima. El costo de venta del precio del café ya incluye la pizca y el empaque para llevárselo a producción, eso hay que tomarlo en cuenta. Gran parte de la ganancia no se la están pasando al productor y esto hace que tengamos una desigualdad económica grande.

Ahora imagine que hay un solo comprador pues como lo expliqué anteriormente, le compramos básicamente nuestra despensa a 9 multinacionales. Esas 25 veces más de costo están llegando a una sola bolsa.

Y si alguien me dice: “Oye el proceso de producción del café soluble es complicado y cuesta “x” cantidad” , estoy completamente seguro que después de procesado le siguen sacando al menos 15 o más veces lo que les costó comprar la base de su producto.

Si lo viéramos solo con el café tostado y empacado, que no tiene que pasar por procesos de transformación para hacerlo soluble, veríamos algo similar. Kilo de café arábiga mexicano cuesta 5.58 pesos por kilo según el precio que tiene la pagina de ASERCA (Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados). En una cafetería le podrían vender 250 gramos de café en grano a 229 pesos, o sea 916 pesos el kilo. Esto es 164 veces el costo de la materia prima. Dirían en el rancho: “ ¿Y con ese precio , no le pierdes?”.

Si lo vemos fríamente o le están pagan una miseria a los agricultores del café o estamos pagando el café a unos precios estratosféricos.

Después de ver este caso del café en Veracruz, me encontré un artículo de La Jornada donde dicen que una de las multinacionales le paga un 5% más sobre el precio global a los productores de café. Bien por la multinacional, pero si le ganas 25 veces a la materia prima, le pudieran pagar un 20% más a los caficultores y aun así le estuvieran ganando bastante.

 

Para que existan condiciones económicas para que un régimen capitalista funcione de manera correcta debería de haber un cierto grado de desigualdad. El problema es que el grado de desigualdad es enorme y esto, en muchas ocasiones, se traduce en pobreza.

No se puede medir la riqueza de un país por su grado de desigualdad, en América Latina ahora es muy alta y en los países comunistas era muy baja y ninguna de estas situaciones daba para un desarrollo competitivo de las sociedades involucradas.

Deberíamos de hacer planas donde pongamos: “Buscar reducir la desigualdad no te hace comunista”. La única manera que se puede hacer que el capitalismo funcione es teniendo un terreno de juego mas nivelado, dice Martin Ravallion y en esto estoy totalmente de acuerdo con el. En un piso parejo donde haya mejores oportunidades para todos, seguramente tendríamos un mejor desarrollo.

Los índices y las tasas nos muestran una realidad, pero hay que trabajar en las políticas y quizás en índices diferentes que muestren que la pobreza se va erradicando. La desventaja que tienen los niños que nacen en familias con menos recursos que los que nacen en familias con más recursos hacen difícil que la diferencia se acorte.

Imagine el hijo de un productor de café obtiene hasta 164 veces menos que lo que obtiene el hijo de la persona que lo comercializa. Cuando este tipo de casos tengan diferencias menos obscenas, seguramente podríamos tener un mundo con más desarrollo y menos en las manos de tan pocas personas.

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