La frase escrita en las paredes de las prisiones: 

En esta cárcel no se castiga el delito, sino la pobreza

A propósito de la #LeydeAmnistía de #AMLO quiero compartir la historia de un joven huérfano del DIF acusado de robar un collar de 150 pesos (que al final no se probó), al que tuve que sacar de la cárcel y que si no lo apoyamos seguro llevaría años. Abro hilo…

La historia sucedió hace como 8 años y comienza así: un cliente adoptó como ahijado un niño en un orfanato del DIF, así que lo visitaba seguido, le llevaba ropa, celebraba su cumpleaños, veía por su bienestar, no se lo llevó a su casa.

Cuando los niños no son adoptados y cumplen la mayoría de edad, son sacados de DIF y tienen que ver por su vida ellos solos, así que al cumplir con la mayoría de edad ese niño, fue con mi cliente y pidió le resguardara sus papeles (un acta de nacimiento sin padres) y las boletas escolares, lo apoyó para hacer su vida.

El joven consiguió trabajo en una refresquera y rentó un cuarto en una casa por el rumbo de Xochimilco, así que comenzó a hacer su vida, consiguió novia y su vida empezaba a despegar.

Pues bien, resulta que pasado el tiempo, la dueña de la casa se quiso deshacer de él, así que lo acusó de robar un collar de 150 pesos, llamó a una patrulla y se lo llevaron a la delegación. Como nadie lo apoyó en ese momento lo mandaron al reclusorio sur.

Para los que no lo conocen, el reclusorio sur se encuentra sobre periférico rumbo a la salida a Puebla en la CDMX, allí han estado delincuentes importantes desde narcotraficantes hasta secuestradores, es famoso por una fuga en helicóptero en los años 70s.

Recuerdo que era diciembre, pasando navidad, mi cliente me llamó para contarme la historia del joven y que quería ayudarle, pues lo habían detenido hacía unos días. No me buscaron por ser navidad y eso fue un error, dejaron pasar tiempo y eso hizo que se fuera al reclusorio.

De inmediato me dirigí a la delegación a donde había estado detenido, al llegar, la MP me insultó porque nadie lo había ayudado, con fianza de 500 pesos lo habría soltado porque el delito era menor, ella no podía poner el dinero, así que lo tuvo que mandar a la cárcel en su momento.

Me dirijo al reclusorio, era sábado, compré algo de comida afuera (arroz con huevo cocido y tortillas), en la puerta me presenté como su abogado y pasé. Los sábados es día de visita, la cola para entrar es enorme, cientos de familiares llevan comida a sus presos.

Los abogados no tienen que hacer esa fila, pero sí pasas la revisión que hacen los custodios. Hay que llevar ropa de color distinto al beige y blanco, que es la ropa de los presos, para que puedas entrar. La entrada es por pasillos largos, intimidantes.

Al llegar a las rejas lo llamaron, es un lugar cuadrado con rejas de metal y cemento, un lugar viejo, están varios presos al mismo tiempo. Llegando este joven me presenté, le dije que le ayudaría, llevaba 4 días preso. Le sugerí comiera allí para que no le quitaran la comida.

Me contó que no lo habían golpeado, pero lavaba ropa de los presos para pagar la cuota diaria que les piden, la cuestión es que cuando les platicó su historia a los presos, le dijeron que su vida estaba bien jodida, así que se apiadaron de él, le ayudaron.

Ese día ya no había cómo conseguir fianza, le dije que el lunes a primera hora la tramitaríamos, y así fue, por lo que una vez realizado el pago salió en la noche del lunes.

Días después tuvimos una cita en el MP con la señora afectada, reconoció que no tenía pruebas, le exigimos diera el perdón, para que el muchacho no quedara con antecedentes penales, y que de lo contrario actuaríamos en su contra, al final accedió y el asunto se terminó.

Ese joven huérfano, en la cárcel era carne de carroña para los presos, cualquier delincuente lo pudo ayudar con 500 pesos, sacarlo y de allí hacerlo parte de su banda, al final él le debería su libertad. Así operan.

Por eso creo que la #LeydeAmnistía que propone el Presidente debe ser bien discutida, puede beneficiar a muchos inocentes, recordemos la frase escrita en las paredes de las prisiones: “En esta cárcel no se castiga el delito, sino la pobreza”.

** Maestro en Derecho UNAM