Soriana y las barbas a remojar

Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe. Bueno, tanto se advirtió sobre la posibilidad de que los fanáticos seguidores de Andrés Manuel López Obrador pasaran de los dichos a los hechos, que ahora que ya se dieron los primeros brotes de violencia, el tabasqueño sale con la monumental puntada de pedir a las víctimas que se “serenen”.

 

Está claro que la gente no se va a “serenar” de inmediato si una turba de violentos fanáticos amloístas los tiene con el pie en el pescuezo, pues los actos violentos ya se han reproducido en varios estados del país con el mismo patrón: agredir y hostilizar a empleados y clientes, así como atentar contra las instalaciones físicas de la cadena de tiendas departamentales denominada Soriana.

 

Es decir: de la violencia verbal ya se pasó a la violencia física, sin que a la fecha  los causantes indirectos del problema se hayan deslindado; o bien, que tienen el cinismo de decirse “ofendidos” y hasta de recurrir a la denuncia por difamación y calumnias para tratar de amedrentar al contrario.

 

Los agresores son los más violentos e irracionales seguidores de López Obrador, perdedor nato que en cuatro elecciones en las que ha participado ha sido derrotado en toda la línea, pero que jamás ha aceptado los resultados. Y la única ocasión en la que ganó, que fue en el gobierno del Distrito Federal en el 2000, no tuvo empacho en aceptar de inmediato su triunfo.

 

Los directivos de las tiendas Soriana no se han quedado con los brazos cruzados ante lo que evidentemente es un ataque frontal a su patrimonio y al personal que ahí labora: responsabilizaron de los actos violentos que ocurran en adelante al propio AMLO, el más disgustado con los resultados en la elección presidencial del primero de julio pasado; a Ricardo Monreal, coordinador de campaña del tabasqueño, y a Jesús Zambrano, presidente del PRD.

 

Asimismo, se ha solidarizado con un desplegado la ANTAD, que agrupa a más de cien cadenas comerciales, que ha condenado enérgicamente los atentados y hechos violentos que han tenido lugar en las tiendas Soriana, cuyos directivos cometieron el “pecado” de haber colaborado con el PRI para expedir unas tarjetas a simpatizantes de ese partido, igual que también lo ha hecho con gobiernos perredistas del DF.

 

Los hechos ocurridos en las tiendas Soriana deben ser rechazados por todos, ya que los responsables de la violencia desatada obedecen a una voz. Pero si López Obrador no se deslinda de los violentos y condena las agresiones de que son objeto personal y clientela de esa cadena que tiene presencia en todo el país, entonces estará rebasado por los acontecimientos. Y un líder que es rebasado por sus seguidores no es un verdadero líder.

 

Flaco favor le hacen al tabasqueño sus más virulentos seguidores que, en su nombre –indebidamente—, justifican su proceder porque el mesías tropical fue nuevamente víctima de la “mafia en el poder”, de Televisa, de una conjura internacional judeo-masónica y hasta de las predicciones de los mayas, manidos argumentos ya muy choteados.

 

Ahora bien, es innegable que todos los partidos coaccionan el voto durante las campañas. En el DF se hacen elecciones de Estado con los programas sociales que se manejan, pero parece que eso no es mal visto por nadie. Por cierto, sin ese apoyo que se entrega a miles de capitalinos, gran parte de esa gente le daría la espalda a los gobiernos perredistas.

 

El PRI compra votos y comete irregularidades en las campañas, pero es lo mismo que hacen el PAN, el PRD y hasta los partidos más chicos. Decir que sólo un partido comete tranzas es pura hipocresía. Si a algunos no les gusta el partido tricolor y por eso manifiestan su rechazo contra el candidato ganador, pues ese es su problema. Las elecciones no son de contentillo.

 

Hay quienes argumentan apasionadamente –e irracionalmente— que no debe llegar el PRI al poder porque es lo peor que existe en el país. De hecho, ese es el argumento que más manejan ex priístas sinvergüenzas que ahora se disfrazan de simpatizantes de López Obrador para ocultar su pasado de corrupción, de infamia, de prepotencia, de autoritarismo y de antidemocracia.

 

Al respecto, cabría preguntar: ¿de dónde creen que salieron los políticos que hoy traen la chaqueta de izquierdistas y que son la adoración de la fanaticada? ¿A poco porque abandonaron las filas del PRI se convirtieron en puros, limpios, castos, inmaculados y santos los señores López Obrador, el honorabilísimo Monreal, el traidorazo Manuel Camacho Solís, el higadazo Marcelo Ebrard Casaubón, Porkirio Muñoz Ledo y demás prohombres?

 

Los más fervientes adoradores de AMLO repiten la frase de su “guía moral y espiritual” que dice: “el pueblo se cansa de tanta pinche tranza” ¿Ah, y con gente de la calaña de Salazar Mendiguchía, de Narciso Agúndez, de Leonel Godoy y su hermano narco, de Amalia Medina, de Bejarano, de Ponce y demás personajes de izquierda intachables (jajaja) honestos (jejeje), decentes (jijiji), honorables  (jojojo) e íntegros (jujuju), vamos a estar mejor? No mamen: los corruptos están en todos los partidos.

 

Por lo pronto, la violencia y el odio desatados en contra de las tiendas Soriana debe poner alertas a los representantes o dueños de negocios que también hayan cometido el “error” de haber participado de alguna forma con el PRI durante la pasada campaña, y poner sus barbas a remojar. Todos ellos deben mirarse en el espejo de Soriana.

 

¿Y las autoridades que deben proteger los comercios a los que acuden miles de personas a hacer sus compras, apá? Parece que en plena introspección.

0
comentarios
Ver comentarios