¿Reconocer a EPN después de lo de Rafael Humberto Celaya Valenzuela? Jamás.

Causó un pequeño revuelo una columna del señor Humberto Enoc Cavazos en donde afirma que en su personal visión de las cosas, reconocerá a Enrique Peña Nieto como presidente de México a partir del 1 de diciembre.

Curioso, pero el escrito derrotista de Enoc me parece un ejemplo perfecto de varios tweets y una mordaz columna que Federico Arreola, Director de este medio, escribió hace algunas semanas. En estos textos, Don Fede hablaba de que  pronto veríamos a algunos de los aguerridos jóvenes del #YoSoy132 trabajando felices de la vida con políticos del PRI.

Al parecer el joven Cavazos comienza a dar sus pasos para acomodarse, en un futuro, en algún “equipo de trabajo” priísta. Que al fin y al cabo el sexenio es largo, el desempleo es horrible y que chingue su madre el Peje, faltaba más.

Pero si Humberto Enoc y otros "progres" ven necesario reconocer al engendro de Televisa como “su” presidente, en ánimo de la "reconciliación nacional” y otros eufemismos por todos conocidos para justificar semejantes bandazos, otros pensamos diferente.

Por varios motivos, entre los que se encuentran su evidente ignorancia, su falta de preparación, sus pésimos resultados “gobernando” al Edomex, su brutalidad demostrada en Atenco, la corrupción que rodea a sus allegados, el despilfarro obsceno en su campaña presidencial, los recursos provenientes del lavado de dinero en el financiamiento de dicha campaña, las tarjetas de Monex, los monederos de Soriana, entre muchos otros, Peña no debe ser presidente de la República.

El caso del narcotraficante priísta perteneciente al cártel de Sinaloa liderado por el Chapo Guzmán, Rafael Humberto Celaya Valenzuela, fotografiado todo sonrisas junto a Enrique Peña Nieto en múltiples ocasiones antes de ser detenido por autoridades españolas, es para mí la gota que derramó el vaso.

El "nuevo PRI", eso lo sabemos todos, no es más que una farsa. Un maquillaje agrietado en el rostro del mismo dinosaurio autoritario y brutal que bien podría abrir de golpe las puertas a la narcopolítica en nuestro país.

Por más que se alegue que los candidatos a la presidencia "se fotografían con todo el mundo" ¿se imaginan que habría pasado si se hubieran detectado miembros del cártel de Sinaloa tomándose varias fotografías con AMLO? Lo de menos, un linchamiento mediático en el eje de la desinformación Televisa-Milenio. O a lo mejor hasta la cárcel.

Independientemente del resultado del TEPFJ, para millones de mexicanos, entre los que me incluyo, Enrique Peña Nieto no será su presidente. ¿Se imaginan ustedes a los 16 millones de personas que votaron por AMLO reconociendo a EPN de un día para otro? ¿O a los cientos de miles de jóvenes del movimiento #YoSoy132 con convicciones más fuertes que los endebles ideales del joven Cavazos, quienes han sido agredidos por porros priístas en múltiples ocasiones? ¿O a los habitantes de Atenco?

Y no es necesario bloquear Reforma ni afectar a otros para resistir a Peña. Simplemente se trata del acto de rebeldía de decir "este güey no es mi presidente” y listo. A eso es a lo que el PRI teme. Y están aterrados.

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