En Contexto. La lección de los discursos políticos recientes

Mañanera AMLO 3 octubre 19
  Andrés Manuel López Obrador . Foto: / Presidencia Cortesía

No es lo mismo popular que populista.

En coincidencia con las tareas académicas y por lo expuesto recientemente desde el púlpito mañanero, queda clara la construcción inacabada de un discurso que pretende llegar a todos los mexicanos pero que no logra trascender a un grupo de seguidores.

Mensajes con palabras recurrentes como “el pueblo”, “los del pasado”, los “principios”, “ya estamos en un país diferente” “las cosas están cambiando”, “mi fuerte no es la venganza”, “me canso ganso”, neoliberal”, “somos de izquierda”, “prensa fifí”, “mafia del poder” o “conservadores”, entre otros, que si bien logran ampliar su horizonte de influencia cuando habla de la “lucha contra la corrupción y la impunidad”, de las que no logra ofrecer todavía resultados convincentes, no permea entre la totalidad de la población; al contrario, tiende a polarizar.

Al emplear la idea de Transformación, en lugar de Revolución −que en algún momento debió rondar en la mente del presidente−, para así marcar en el imaginario social el cambio radical con los regímenes anteriores y desarrollar la percepción de un parteaguas histórico o refundador nacional, de que el país inicia una nueva vida, distinta del pasado.

Al revisar el discurso mañanero, se advierte la idea de que ahora hay temas y alianzas entre sectores con características coincidentes que se enfrentan a grupos dominantes; además, todos los mensajes se centran en un liderazgo único e identificable que ofrece resolver las diferencias que provocaron la desigualdad social, económica y política del país.

Sin embargo, la ausencia de resultados tangibles y el extraordinario acceso a la información digital obliga a hagamos comparaciones de esos elementos discursivos y de acción política que, al basarse en el personalismo o un solo liderazgo, irremediablemente son identificadas con el populismo.

Y no es lo mismo popular que populista.

Mientras que lo popular habla de la decisión de las personas para formar una comunidad o una afinidad, el populismo se vincula con personajes providenciales y carismáticos con habilidades emocionales que les permiten dinamizar situaciones sociales y, por tanto, políticas.

Desde la perspectiva semántica, el populismo no es solamente un simple movimiento de masas, sino la respuesta de las masas a la acción de un hombre carismático. Es la seducción (el soborno) que se vale de la persuasión directa y afectiva para cautivar a la emoción y no a la razón, especialmente de las mayorías que, como las religiones lo hacen con la feligresía, robustecen el consenso popular.

En teoría de la comunicación esta acción comunicativa (diría Habermas) permite establecer razones potenciales que van conformando una cultura, y en la medida en que la mayoría de la población lo acepta y asimila llega a crear una forma de vida.

Diversos gobiernos en América latina como los de Perón y Belisario Betancourt, por hablar de los más notables del pasado, pero también actuales y de derecha como el de Brasil con Bolsonaro o el de Estados Unidos con Trump y más recientemente en Ucrania, en donde un cómico se hizo de la presidencia y quien, confundido en sus bromas, apoyó las tropelías del jefe de la Casa Blanca, son ejemplos de que el populismo sea de izquierda, centro o derecha, no ha muerto. Al contrario.

En el caso de México, y debido a que es aceptado por la mayor parte de la población, el discurso populista ha sido el tema de los políticos de todas las corrientes ideológicas.

Así, pasamos de las “víboras y tepocatas” de Fox, que resultan ingenuas frente a los “abrazos, no balazos” o afirmaciones burlonas y graves como “los voy a acusar con sus mamás, con sus papás, con sus abuelos, porque estoy seguro (de) que éstos no están de acuerdo y que los ven o los verían como malcriados; les darían sus jalones de orejas y hasta sus zapes”, para referirse a los encapuchados que han vandalizado marchas y manifestaciones populares.

Los discursos políticos siempre llevan una intención ideológica y cultural, pero sobre todo reflejan la calidad, la intención y el objetivo del régimen, aun cuando pretenda mostrarse como sencillo, leal y ahora también simpático, lo cual es todo un tema.

@lusacevedop

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