Jóvenes rechazados, otro tipo de violencia

Los jóvenes rechazados de las principales casas de estudio del país no sólo están ejerciendo el derecho a manifestar su inconformidad por dicho rechazo, también están dejando ver que no existe voluntad política para resolver un problema de suma importancia en el país, como es el rescate de los jóvenes, que no van a recibir educación.


Entre sus demandas pidieron a las autoridades un reconocimiento explícito de la obligatoriedad de la educación media superior, que implica la existencia de  lugares garantizados conforme a la ley para dar acceso pleno a este nivel educativo, así como el acceso a becas y apoyos para continuar preparándose para el futuro.


Las marchas que realizaron del Ángel de la Independencia y del Monumento a la Revolución, para unirse en la sede del PRI y después en las instalaciones de la SEP, son una muestra de que su deseo es estudiar y no alterar el orden de la ciudad, como mencionaron algunos comentaristas, de esos que los llaman despectivamente NINIS.


A propósito, algunos de los jóvenes manifestantes portaban cartulinas que decían - SÍ, SÍ, sí queremos estudiar, sí queremos trabajar -.


El Movimiento de Estudiantes No Aceptados, MENA, no dejó pasar la oportunidad para manifestar su desacuerdo con la posible llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República, y señalaron que la masacre estudiantil del 68, la matanza de 1971, la de Aguas Blancas, la represión en Atenco, entre otras, constituyen agravios que la sociedad no olvida; agravios que son el presagio de lo que nos espera si regresa al poder el partido corrupto y represor que le ha hecho tanto daño a México, especialmente a sus jóvenes.


Al pasar por la avenida Insurgentes, donde está instalada la Acampada Revolución, del Movimiento # YoSoy132, los jóvenes rechazados recibieron el apoyo de los integrantes de la Acampada, y se detuvieron unos momentos para intercambiar posturas y acciones que tomarán para defender el futuro, que definitivamente está en sus manos.


La toma de conciencia de los jóvenes no obedece a discursos elocuentes o reseñas de una realidad color de rosa que sus ojos no han visto jamás, su conscientización es producto de las acciones que han tomado los gobiernos neoliberales a favor de una minoría y, en consecuencia, contra la gente más pobre y desprotegida del país. El desmantelamiento de nuestra industria nacional, el abandono del campo, de la educación, de la ciencia y de la cultura nos condujeron a esta crisis que los jóvenes viven en carne propia.


La violencia contra los jóvenes no sólo son las desapariciones y crímenes contra ellos cometidos. Rechazarlos del derecho a la educación, a un trabajo digno, al deporte, al entretenimiento y a la cultura es un acto quizá más violento que las balas. Pero en su toma de conciencia también está la solución. Rebelarse y participar activamente en las decisiones políticas es la mejor manera de lograr que las cosas cambien en beneficio no sólo de ellos sino de todos los mexicanos.

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