Vera Carrizal: un montaje pa’ Loretito

Juan Vera Carrizal
Detención de Juan Vera CarrizalEspecial

Vera Carrizal no fue consignado de inmediato

Juan Antonio Vera Carrizal, empresario de filiación priísta, acusado por la saxofonista María Elena Ríos Ortiz de ser el autor intelectual del atentado que sufrió con ácido sulfúrico, se entregó voluntariamente a las autoridades, en un montaje al mejor estilo Loretito Demolita Demolón.

Para empezar, el gobernador priísta de Oaxaca, Alejandro Murat declaró que “se entregó”, no que lo apañaron (aunque la mayoría de los medios dicen que fue detenido por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca (SSPO).

Entregarse y ser aprehendido son cosas distintas, pues lo segundo podría ser un atenuante a la hora de un juicio (si es que antes no se fuga, gracias a un casual descuido penitenciario).

“Haiga sido como haiga sido” (como dijera el entrañable “Borolas”), Vera Carrizal salió en una ridícula foto, donde el acusado posa frente a cámara (sin esposar), con una patrulla de fondo, y dos policías tomándolo de cada brazo ¡de espaldas! Es la primera vez que los policías que están junto a un acusado ocultan su rostro, cual criminales (¿será que temen una represalia?, ¿de quién?, ¿de Vera Carrizal?, ¿de Murat?, ¿de la policía?, ¿Del crimen organizado?, ¿del PRI?).

Hay otra foto más elocuente, en la que el presunto autor intelectual posa sin esposar junto a Ernesto Salcedo Rosales, titular de la Secretaría de Seguridad Pública, y mandos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), como si fueran grandes cuates (casi salen abrazados, si no fuera por Susana Distancia) y no como un cuasi feminicida con sus captores (supongo que Alejandro Murat tomó la foto).

Vera Carrizal no fue consignado de inmediato (y probablemente, después de posar en las fotos, se fue derechito a unas tlayudas con sus mezcales a su escondite, quizás la casa de Murat).

Ninguna autoridad notificó a la víctima (ni a sus abogados) sobre la supuesta detención, sino que María Elena se enteró por las noticias y las redes sociales (estaban tan ocupados en el maquillaje para el montaje, que se les pasó informarle).

Y para terminar: ¡Son priístas! Su especialidad es simular que hacen justicia, “sin distinciones”, para que la opinión pública los califique como imparciales, aunque luego los suelten (se les cebó el truco con Javier Duarte, detenido en tiempos de Peña Nieto, durante las elecciones del Estado de México, al que le pusieron las condiciones jurídicas para rebajarle su pena de manera absurda y soltarlo en este sexenio; no contaban con el triunfo de Morena).

Cuando pase la presión social y la pandemia, seguramente Vera Carrizal saldrá “a la reja con todo y chivas”, para brindar por la libertad que es muy bonita, con Mario Marín y Humberto Moreira.

El siguiente paso es la expulsión del PRI (nunca olvidaré cuando Raúl Salinas cayó en el bote y dijo: “Lo que más me duele es mi expulsión del PRI”).

En lo que termina este sainete, me despido con una bonita canción (cántese como “Vereda Tropical”, del maese Gonzalo Curiel):

Voy por ese Vera Carrizal

Si no hay verosimilitud

Tampoco hay credibilidad

Y en mi montaje a todo dar

Se oye el rumor de una evasión

De una prisión e impunidad

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