Columnas

Cómo apañar a Salinas

Carlos Salinas de GortariSaúl López / Cuartoscuro

Si piensan apañarlo de buen modo y por las buenas, se les va a pelar.

La investigación de García Luna podría revelar los “bisnes” del expresidente Carlos Salinas en el sector energético, las “comisiones” que cobraba por licitar reclusorios y el posible asesoramiento para “la desaparición de los 43”.

Sin embargo, hay que reconocer que Salinas en un pez gordo muy duro de pescar, pues su mente es más genial, astuta y maquiavélica que la del “Güasón” (con la diferencia de que el “Chupacabras” se llevaría un Óscar, pero Espinosa Villarreal).

Si piensan apañarlo de buen modo y por las buenas, se les va a pelar. Usen medidas más efectivas y radicales.

 

Invéntenle un escándalo sexual

Detengan a Mario Marín y negocien su condena a cambio de que declare que Salinas puso la primera inversión para la industria de la pederastia y prostitución infantil de “los preciosos” (además, líguenlo con Sergio Andrade, Adela Noriega y Keith Raniere).

 

Chantajéenlo

Que un policía malo le diga: “Juan Collado, Chayito Robles y García Luna ya cantaron, y hasta nos dieron documentos; no tienes escapatoria” y un policía bueno le diga: “Solo queremos a Calderón, confiesa y te soltamos”.

 

Lígenlo al narco

Monten una supuesta masacre en Agualeguas, donde los presuntos victimarios pintaron las paredes, con la sangre de sus víctimas: “Contrate Teléfonos De México”.

 

Usen un señuelo

Es adicto al dinero. Que el Presidente “Peje” anuncie el traspaso de las obras de Texcoco a mitad de precio. Cuando Salinas esté cerrando el trato, graben con un micrófono oculto cómo obtuvo el dinero.

 

Hipnotícenlo

El “pelonchas” está súper protegido: lo mismo porta collares de Magos Africanos que información comprometedora de todos sus posibles atacantes; alguien muy cercano tiene que hipnotizarlo y ordenarle que se entregue. Propongo al “jefe” Diego (a cambio de perdonarle sus impuestos) o al “Subcomediante Marcos” (a cambio de una lana).

 

Usen armas de juguete

Quizás el “Chupacabras” posea las armas mortíferas jamás vistas. Si ve una que no reconozca, aceptará su inferioridad y se entregará voluntariamente.