Querido E. Krauze: ¿es ético acusar a AMLO y Sheinbaum solo porque Alfaro —sin pruebas— lo hace?

AMLO Y  Claudia Sheinbaum
La jefa de gobierno y el presidente de MéxicoInternet

Tendrás que eliminar tu tuit, Enrique, porque apoya una acusación sin fundamento, esto es, verdaderamente injusta.

Hablas, ingeniero Krauze, de la tradición liberal. Hablaré de otras tradiciones, también de enorme relevancia para la civilización.

Enrique querido, estarás de acuerdo conmigo acerca de que, en la tradición del razonamiento objetivo universal —en la ciencia, la filosofía, la academia, la historia, aun en el periodismo—, resulta absolutamente necesario al menos medianamente probar lo que se afirma.

En la tradición jurídica, que nos permite vivir en sociedad sin estar permanentemente en conflicto, el onus probandi, esto es, la carga de la prueba, recae, precisamente, en quien lanza la acusación.

Sabes, Enrique, que te respeto y aprecio y que en años recientes he estado muy cerca de ti cuando injustamente los antisemitas te han calumniado.

Nada me gustaría más que te entendieras con el presidente AMLO, a quien también aprecio y respeto. Para el hombre que actualmente gobierna nuestro país sería de gran ayuda escuchar tus consejos en no pocos temas.

Desconozco por qué tienes una mala relación con Andrés Manuel y con su gobierno. Cualquiera que sea la razón, no es correcto, ingeniero Krauze, que con escasa objetividad intelectual te sumes a cualquier acusación absurda, no probada y, por lo tanto, injusta que alguien lance contra el presidente López Obrador, que en mi opinión está cambiando para bien mucho de lo que estaba podrido en el sistema político, incluidas las relaciones de complicidad entre el poder político y el poder económico —los lideres de este último grupo, grandes empresarios, comprendo que estén furiosos porque ahora sí pagan impuestos..., pero como en la novela, esta es otra historia.

Leo tu tuit y no puedo creer lo que expresa un hombre de tu estatura académica, Enrique:

¿Das por bueno el disparate del gobernador Alfaro, a quien por la incompetencia de sus jefes policiacos se le salió de control una protesta en el centro de Guadalajara?

El propio Alfaro ha dado, a medias, marcha atrás a sus acusaciones.

Primero acusó abiertamente a AMLO y a gente cerca al presidente de México de haber organizado manifestaciones violentas en la capital de Jalisco. Después, consciente de su metida de pata, Alfaro aclaró que López Obrador no era culpable, pero sí su gente cercana. ¿Se refería a Claudia Sheinbaum cuando dijo que los alborotadores llegaron de la Ciudad de México a Guadalajara con el único propósito de generarle problemas a la sociedad jalisciense?

Sabes muy bien, ingeniero Krauze, que Andrés Manuel ha sido pacifista toda su vida —lo ha demostrado de sobra en 30 años de lucha— y estoy seguro de que estás al tanto de la autoridad moral, académica y política de Sheinbaum, quien por cierto ha sufrido, como tú, las mismas calumnias del discurso de odio antisemita que no debería existir en México ni en ningún otro lugar.

Como el gobernador Alfaro no prueba ninguno de sus dichos, para juzgar si dice la verdad, o no, hay que analizar las cosas con base en las trayectorias de las personas a quienes acusa, el presidente López Obrador y la jefa de gobierno Sheinbaum. Lo que Andrés Manuel y Claudia han hecho en sus vidas públicas es más que suficiente para concluir que Enrique Alfaro, quizá presionado por las circunstancias, mintió.

Tendrás que eliminar tu tuit, Enrique, porque apoya una acusación no probada, esto es, verdaderamente injusta.

Por cierto, ¿ya viste que los vándalos —no sé si los mismos de Guadalajara— han empezado a actuar en la Ciudad de México? ¿Qué buscan? ¿Provocar a Sheinbaum? ¿Obligarla a hacer lo mismo que Alfaro, esto es, permitir a la policía golpear a los jóvenes que escandalizan? ¿Crear condiciones para que se agreda a los agentes policiacos?

Conozco, tú también les conoces ingeniero Krauze, a las personas cercanas a Andrés Manuel. ¿Habla en serio Alfaro cuando les acusa de violentos? Es irresponsable lo dice el gobernador de Jalisco, quien no entiende que el juego de las acusaciones sin fundamento no daña a las personas que señala, sino a sí mismo.

Ojalá Enrique Alfaro cambie de actitud, se serene, analice las cosas con sensatez y siga haciendo su trabajo que cabe calificar de excelente cuando se tranquiliza y busca la unidad con el gobierno federal y con sus colegas, como la doctora Sheinbaum, una mujer que por sus antecedentes sé que resistirá la provocación y no caerá en la represión.

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