¿Qué hacer con López Gatell?

Reporta Salud cifra más baja de muertos por Covid-19 en 5 días
Hugo López-Gatell.Cortesía.

El presidente López Obrador tiene que entender que el momento de López-Gatell como rockstar ya pasó.

En diversas ocasiones el presidente Andrés Manuel López Obrador ha citado el libro de Lenin, “El Estado y la revolución”. No recuerdo que haya citado “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento”. Tal vez me equivoque y sí se haya referido al texto.

Quiero retorcer el epígrafe que abre el libro de Lenin, un extracto de una carta de Lasalle a Marx, del 24 de junio de 1852: “...La lucha interior da a la 4T fuerza y vitalidad; la prueba más grande de la debilidad de un movimiento es el amorfismo y la ausencia de fronteras netamente delimitadas; la 4T se fortalece depurándose...”.

 

¿Qué hacer con Hugo López-Gatell?

El personaje de la 4T más popular, encima de López Obrador, es el subsecretario de Salud, pero la popularidad no significa precisión, exactitud. La realidad ha rebasado a López-Gatell y, dramáticamente para el país, lo ubicará en su real dimensión: desde el no-uso y sí uso del cubrebocas hasta la cifra de defunciones y el cálculo erróneo.

El semáforo en rojo propuesto por el canciller Marcelo Ebrard se apagó porque gobernadores de diversos estados no quisieron seguir las indicaciones del subsecretario y, en buena medida, le ha ido mejor a la población de esas geografías. López-Gatell no pudo convencer a los gobernadores y esa ya no es responsabilidad de Ebrard.

La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, tampoco quiere asumir responsabilidades que no le corresponden. Por eso ha emprendido una sana distancia de las decisiones de Hugo López-Gatell. La CDMX y la zona metropolitana del Estado de México son los lugares más peligrosos para la propagación del coronavirus. Claudia ha insistido en la semaforización en rojo.

El presidente López Obrador tiene que entender que el momento de López-Gatell como rockstar ya pasó. Lo importante ahora es la responsabilidad en la total transparencia en los números, en los cálculos, porque nunca habrá menos muertos, siempre habrá más; por otro lado, la rendición de cuentas debe ser exacta. Menos exposición y más precisión.

La comunicación social de Hugo López-Gatell sirvió para que los contagios no desbordaran el sistema hospitalario. El apocalipsis no ha pasado, puede ser peor en las próximas semanas. De nada vale compararnos con España o con los Estados Unidos, hay grandes diferencias. El relajamiento social (impulsado inclusive por las innecesarias giras de Andrés Manuel) debe ser atajado, no se trata de un Estado de excepción, se trata de combatir la excepcionalidad de estos tiempos.

La realidad que viene va a desgastar a Hugo López-Gatell. Lo peligroso para la 4T es que se pase de la explicación a la justificación. ¿Qué hacer con López-Gatell? No se trata de purgar, se trata de depurar. La nueva realidad impone una renovada comunicación. En efecto, habrá que trascender el modelo López-Gatell.

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